ALCALDE: GOBERNAR NO ES INSULTAR
EL ABUSO COMO MÉTODO, LA COMPLICIDAD COMO SISTEMA

Un líder político no se define por sus discursos en los grandes días, sino por su comportamiento en los pequeños. Y el último pleno extraordinario nos ofreció un retrato nítido, grabado y en directo, de un estilo de gobernar que muchos ciudadanos y trabajadores ya denuncian en privado: el que confunde la autoridad con el abuso y el apoyo político con la sumisión.
El Abuso de Poder como Herramienta Documentada
Lo que ocurrió en ese pleno no fue un simple debate acalorado; fue la ejecución de un acto de intimidación desde la máxima posición de poder del Ayuntamiento. Tenemos al Alcalde, cuya función es moderar, utilizando su cargo para:
Insultar y vejar a una concejala: Abandonó el orden del día para lanzar un ataque personal, cuestionando la «ética y la moral» de Lucía Melián y acusándola de traición. Esto no es un debate, es un abuso de poder.
Crear un clima de hostilidad:

Su actitud transformó un trámite administrativo en un juicio público, un comportamiento que, según denuncian muchos, no es una excepción, sino la norma en su trato con quienes discrepan. Este hecho, que sí está probado y documentado, da una enorme credibilidad a las voces que afirman que ese mismo desprecio se utiliza contra trabajadores, representantes sindicales o vecinos a puerta cerrada.
El Sistema de la Complicidad: Los que Aplauden y los que Callan
Un abuso de poder nunca se sostiene en una sola persona. Necesita un sistema de cómplices que lo validen. Y en el pleno, este sistema también quedó retratado.
La Complicidad Activa:
Vimos a la concejala Fabiola Calderín no solo apoyar al Alcalde, sino redoblar la apuesta con insultos y ataques personales directos, demostrando que el acoso es una estrategia compartida.
La Complicidad Pasiva:

Tan importante como quien aplaude es quien calla. El resto de mujeres presentes en el pleno que presenciaron este espectáculo sin decir una palabra se convirtieron, con su silencio, en cómplices. Porque, como dice un post que circula en redes: no es apoyo, es complicidad. No es política, es sumisión.
La Alternativa:
Dignidad y Coherencia Frente al Abuso
Frente a este sistema, el pleno también nos mostró la alternativa. La dignidad de Lucía Melián, que aguantó el ataque sin caer en la provocación y defendiendo un principio democrático básico: el derecho a pensar diferente.
Y la coherencia de Juan Carlos, que no fue cómplice con su silencio, sino que se levantó para llamar a las cosas por su nombre: «un intento de linchamiento público» y una falta total de «elegancia institucional».
Conclusión: No Nos Podemos Acostumbrar
El pleno fue la punta del iceberg, la prueba pública de un modus operandi. No podemos normalizar que la intimidación sea una herramienta política. No podemos aceptar que el insulto sustituya al argumento.
La política no es esto. Y la responsabilidad no es solo de quien abusa, sino también de quien se lo permite. La pregunta que todos debemos hacernos es la que cierra ese valiente post en redes:
Cuando callas y aplaudes al abuso… ¿no eres igual que el abusador?
VALSEQUILLO PAISAJES (FACEBOOK)
