LA ÉPOCA DE LOS FELONES

LUISA DEL ROSARIOEl último grito de la hipocresía patria consiste en criticar la figura del relator, porque, al parecer, infringió el principio de soberanía patrio, al tiempo que exige a Nicolás Maduro que abandone la presidencia de su país. Es posible que la soberanía de Venezuela sea de menor categoría que la española en las mentes neocoloniales de Felipe González y Alfonso Guerra, dos políticos que, a pesar de que la ciudadanía española decidió mandarlos a casa para que se dedicaran al arte del bonsái, se empeñan en iluminarnos con sus lecciones de alta política hasta el día del juicio final.

España se ha adaptado satisfactoriamente a la práctica política de otros países donde se vive en campaña permanente. Así, se hace lo que haga falta para ganar una elección, aún a sabiendas de que incluso antes de la investidura del nuevo presidente se iniciará campaña para ganar la siguiente. Se consigue, qué duda cabe, una espectacular actualidad política que engrosa las arcas de reality shows como Al Rojo Vivo o La Sexta Noche, programas tan indescifrables y frustrantes como intentar ver las series sin decodificador del Canal + de la época de González y Guerra.

felones

El último espectáculo es el aquelarre de este domingo en la plaza de Colón en Madrid, en la que los partidos de la derecha extremista y los de extrema derecha han convocado a sus simpatizantes para mostrar su desacuerdo con el gobierno de Pedro Sánchez y, ya de paso, con la mujeres porque abortan demasiado y fastidiamos el sistema de pensiones, contra los emigrantes porque se lanzan al agua para que los rescatemos, o contra la ciudadanía que no siente reverencia desmesurada por la bandera roja y gualda.

La democracia, se ha dicho hasta la saciedad, es la forma de gobierno más aburrida que existe. Va de pagar pensiones, garantizar el trabajo, asegurar los derechos y libertades, proteger a los más débiles, dar asistencia a las personas dependientes, mantener sin atascos y baches las carreteras y otros asuntos por estilo.

En comparación, la Edad Media fue infinitamente más entretenida, con sus guerras religiosas, sus invasiones y las sucesivas defenestraciones de monarcas para ser sustituidos por otros reyes aún más ladrones. Era la época de los felones y de aquellos himnos invocando a Dios, la Patria y el Rey. Por ellos, decía la letra, “murieron nuestros padres”. Y por ellos, así me temo, moriremos nosotros también.

LUISA DEL ROSARIO

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