BARRANCO DE TUMBA-ERA PELADA

Descubriendo los rincones de la isla redonda uno comienza a empequeñecer con la dimensión de las grandezas por descubrir. Cualquier escala de búsqueda tiene una variedad paisajística rica en contenidos. Tirar del hilo histórico de las tradiciones y la idiosincrasia refuerza los contenidos como verdadero potencial de tesoros por revelar.

Gran Canaria es una gran verdad. Un continente en miniatura en todos los conceptos, destacando los aspectos tradicionales, culturales y aborígenes, como un patrón de elaborado esmero y evolución. Recorrer sus cumbres, barrancos y hondonadas, debería ser asignatura para el descubriendo la admiración y el respeto, como línea de orgullosa continuidad. Recuperar toda su memoria y mantener intactos sus escenarios, nuestro deber.

Manuel Ortega. El último arriero de Risco Prieto, me contó con cierto rubor que cuando era niño, con 7 años,  bajó con su madre de las cumbres y cuando pasó junto al mar, cerca del túnel de la Laja, le dijo con cara de sorpresa: 

– Madre, ¿Qué estanque es ese?  

– Eso es el mar mi niño. «Un tanque muy grande».

En este sencillo cuento real de suceso anecdótico puede uno medir la dimensión del significado para aquellas personas que nacieron en las cuevas de una isla escarpada. Aquellos riscos sagrados de Gran Canaria que hoy vamos reconociendo sorprendidos y nos van dando las pinceladas de la vida del interior con cierta emoción.

Entre la frontera de dos municipios de cumbres, desde Chapín a Guardaya, o desde Artenara a Tejeda, se encuentra el Caserío esparcido de barranco de Tumba, un lugar icónico de grandeza de paisaje de barrancos.

Un vergel de la naturaleza, lleno de nacientes y caideros, de toponimia e identidad acentuada. Lugares excepcionales que mantienen vivo el espíritu aborigen y que convierten los enclaves en verdaderos parques temáticos de abandono a reconstrucción y esperanza. El fenómeno del «Jardín del Guanche» puede ser ese oasis de respeto y exaltación de la simbiosis con el paisaje.

Arriba, Las Cuevas del Candil, Cuevas del Diablo, Cueva Caballero,  La Peña Rajada, El Rincón, Juan Fernández, La Rumbilla, Tumba…  Espacios dentro de las vertientes de Guardaya, arriba el techo con el cielo, que a vista de aguililla sobrevuela los recovecos del barranco grande de Tejeda.

Dentro de la depresión del gigantesco relieve, el corazón de los Guayres, los monumentos sagrados de culto aborigen como Cuevas del Rey y  Bentayga cerrando la cara suroeste.

Cómo visitar en moto de tierra tipo trail, enduro o 4×4

Por la pista de Guardaya se entra en el Rincon de Tejeda y acaba en Ventanieves, cerca de Acusa y Candelaria unos 15 km. de pista forestal en buenas condiciones que conecta a dos municipios de cumbres Artenara y Tejeda y que da una dimensión en medianías de la grandiosidad del barranco grande, recorriendo la falda norte de la Cuenca de Tejeda.

Descubrir los rincones de la isla una asignatura aventurera y de culto, siempre al alcance de nuestras pasiones motorizadas.

Conoce, cuida y respeta nuestra isla.

FELI SANTANA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.