LA SEQUEDAD DE UN MALDITO

Se soltó el perro maldito
la noche de San Miguel,
para sembrar rabia de hiel
con el miedo a él adscrito.
Podrá ese bien tan bendito
luchar al mal que condena,
Purgando todas sus penas
con la luz de la verdad,
y alcanzar la libertad
liberando sus cadenas.
Con el perro liberado
el diablo invade la escena,
con maldición que almacena
tras un año bien atado.
Libre brinca el malvado
y corre el pueblo ya suelto,
con fuego en demonio esbelto
ya que es sombra de la noche,
donde el mal pone su broche
con trajín de perro absuelto.
Que comienza su jarana
de sustos y sinvivir,
al que no puedes abrir
si te toca la ventana.
Es la maldad que él emana
la que le da su sustento,
y el alma buena el alimento
para seguir sus correrías,
desde el ocaso hasta el día
donde se queda sediento.
Por la bruja maldición
que le causa tanto espanto,
y como mano de santo
le da deshidratación.
Pues la luz es perdición
para que llegue su fin,
cual madera sin serrín
y al ángel encadenado,
al igual que árbol secado
en valsequillero jardín.
PEDRO MANRIQUE

