SIN PALABRAS…

El pleno ordinario de Valsequillo del pasado 29 de mayo ha dado para un serial por capítulos de distintas productoras.
Cuatro horas y media es lo que tarda una persona ligerita en ir caminando de Valsequillo a Teror.
Eso duró el Pleno. Con dos recesiones incluidas. Un desconocimiento de la normativa por el primer edil, Francisco M. Atta, (que ya le vale después de 14 años en el cargo), y un «no tiene usted la palabra» cuando el concejal Juan C. Hernández Atta quiso incluir una moción finalmente de Control, con varias iniciativas de obras menores para el municipio. Éste a su vez replicó: Oiga… No, sin mi palabra!
El alcalde le cogió el gusto y también se la pisó varias veces al portavoz de Psoe-Valsequillo Plural, Víctor Navarro. Quien hasta la ceja terminó por irse. Y le controló el tiempo al resto de vocales. Al único que dejó hablar fue a su Ego. Que se despachó a gustito.
Arrastando vocales y consonantes sólo le faltó al alcalde emular al escritor Francisco Umbral que espetó a la periodista Mercedes Milá: «Yo aquí he venido a hablar de mi libro»…!
Y chim pum.
Espera que te cuento:
Te cuento que la tensión que se vivió en el Pleno fue algo así como el cruce de palabras entre Trump y Elon Musk. Todos expectantes a roscas y cotufas.
Pero señalar que ya a mitad de tiempo, te recuerdo fueron cuatro horas y media, se oían lo gritos de los culos suplicando que lo levantaran de aquella tortura. En especial el pobre Secretario, único asistente por obligación y no por vocación. Ese culo era una pulga saltarina y esa cabeza ‘desconcentrada’ sin casi riego para tomar acta del Pleno.
Pero se desafió el reloj y se habló.
Se habló de carteles…, esos que prometen obras futuras futuribles hasta que las arañas terminan por devorar las letras.
Se habló de un Centro de Día para mayores, que se prevé se inaugure «el día después» y así darles tiempo a morir sin sentirse culpables por coger plaza.
Se habló de que el anterior interventor era un «insecto de esos que joden» por picar la ley, y que por su culpa se cerró actividades en La Piscina ya cobradas.
Yo puedo estar equivocada pero saqué las siguientes conclusiones: Por culpa del Interventor tenemos celulitis, por culpa de los carteles no salen los proyectos, y por culpa de los viejos longevos no hay centro de día, (porque los más necesitados no tienen plazas ni ayudas y hay que promover la igualdad. Así que no hay Centro, ni de día ni de noche, para nadie).
Se habló, se habló y habló.
Y el refranero español tan magnífico dice: «Del dicho al hecho….un trecho».
Y fue tal la algarabía plenaria que la Virgen del Pino tuvo pensamientos de visitar a su compadre San Miguel pero no subió. Ella también sabe de falsas promesas que la dejan sin palabras.
REYES BOLAÑOS
