NO TODOS CABEN EN EL 8M

ronalNi el pavor por el coronavirus, que el domingo dejó siete muertos más en nuestro país (todas personas de avanzada edad con patologías previas), pudo frenar que otro 8 de marzo una marea lila inundase las calles de toda España para alzar la voz contra una lacra que deja más cadáveres que cualquier enfermedad. Porque, a diferencia del Covid-19, la violencia machista y la desigualdad de género no hace distinciones de edad ni de estados de salud.

«Ciudadanos no puede acompañar a las mujeres en su día más especial siendo socio de un partido que atenta contra sus derechos»

 

En Madrid, entre los 120.000 manifestantes, Ciudadanos intentó posar en la foto, pero les echaron. Porque los que de verdad creen en la lucha del 8-M no tragan su incoherencia. Y los de Arrimadas no desaprovecharon la ocasión para, una vez más, ponerse la etiqueta de mártires, pero ya no cuela. Porque al mismo tiempo Vox, su aliado en Andalucía o Madrid, llama «locas de odio» a las feministas. Entiendo las críticas a esa expulsión forzosa por tratarse de un acto de libertad de expresión al que todos pueden sumarse. Pero mientras Ciudadanos siga blanqueando, apoyando y formando equipo con un grupo homófobo, racista y machista, no puede ser bienvenido en este día tan especial. Sobre todo por respeto a las víctimas.

Porque con sus acciones, tanto Vox, que fue firme con sus principios no acudiendo y criticando desde la distancia al «aquelarre», como definió Monasterio, que se echó a la calle el domingo, como PP y Ciudadanos han torpedeado un camino por la igualdad que, aunque queda mucho por recorrer, avanza imparable. Me refiero a su intento de dar la vuelta al eslogan de Podemos de «sola y borracha quiero llegar a casa». Ellos saben perfectamente que el mensaje reivindica que la culpa de las agresiones sexuales no puede recaer en las víctimas, independientemente de si van ebrias, con vestimenta provocativa o sin compañía. El agresor es el único responsable. Pero a la derecha eso le da igual, y demuestra así que tampoco le importa las mujeres. Es todo una batalla política en la que los daños colaterales se justifican. Sueltan que esta campaña comunista incentiva el alcoholismo entre los jóvenes y se quedan tan panchos. Y lo triste es que parte de la sociedad se lo traga.

Menos mal que ahora quienes nos gobiernan son los que son, y los otros lo único que pueden hacer es crear corrientes de opinión. ¿Se imaginan que fuera Hernando, el de la sonrisilla burlona, el que estuviera al frente de un ministerio, y no una eminencia con camiseta como Castells?

RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

{jcomments on}

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.