EL DÍA DESPUÉS

La sensación es un ánimo seductor, un nuevo amanecer de sonrisa serena, no hay vencedores, ni disputas; no más agravios al pueblo que somos todos, no más impropios ni egocentrismos. Se necesita algo más que cordura y tolerancia, para afrontar el nuevo reto y lamentablemente, pasa por la urgencia de escanear y chequear los hábitos: lagunas, malas mañas, desorganización administrativa, programación, expedientes obsoletos. Hay que recuperar la confianza en quienes sostienen la administración y liberar los servicios públicos de toda carga política.
Apenas un año y medio antes del reto electoral, para demostrar al pueblo, que se pueden hacer las cosas diferente, no es fácil, si no se transparenta la gestión y la información camina por los conductos correctos. Volver a la vieja escuela que sembró ilusión, que alimentó las corrientes creativas y generadoras de salud pública; todo tiene un orden prioritario, y una rebelión comprometida. Hace falta lucidez y cooperación. Valsequillo es un reto para cualquier gestión municipal, un proyecto común que implica verdad y trabajo, esperanza y resultados.
Apenas un año y medio antes del reto electoral, para demostrar al pueblo, que se pueden hacer las cosas diferente,,,
No me gustan los días después. Son la bilis de una resaca efímera, el encuentro entre profesores nuevos y alumnos viejos tras las vacaciones. Comenzar por la garantía liberadora y el conocimiento del estado de sitio. Habrá que tirar de manual, de una hoja de ruta real que motive y libere, que desate y genere. La sociedad es rebelde e inconformista y puede remar en la acción y avanzar arropados por la corriente. No más espejismos, ni plegarias. Sólo el trabajo de cada individuo hará más fuerte su comunidad, la convicción de buenos proyectos para la comunidad, siempre pensando en el futuro, aún con el malestar del presente.
Definir los frentes, aunar acción y prioridades; buscar los canales de financiación, los convenios que saltan cada día brindando ayudas al desarrollo, conocer nuestras posibilidades ejecutando sin tapujos, ni atajos. Todo tiene un orden y un concierto y necesitamos las partituras de esta melodía que se llama orquesta de pueblo, entrenada para el futuro inmediato. Los políticos a hacer política y a conseguir bienestar para la comunidad. Los operarios municipales a producir las gestiones y las concesiones adjudicadas, con esmero, rigor y procedimiento
Con las herramientas que tenemos en casa, habrá que armar la tierra de nuevo, usar los viejos riegos y aperos; la sabiduría popular de la artesanía y limpiar las escorrentías y desagües, quitar malezas, pintar bordillos y limpiar farolas. Tomar nota de las decadencias y responder dando la cara al colectivo afectado. No valen discursos ni memorias oxidadas, sólo acción y convicción para encarrilar los desajustes, antes de poner en marcha de nuevo la máquina de vapor que espanta humos.
Hay una casita de piedra en un lugar llamado las Monjas – Las Vegas – cuya sencillez y humildad, tiene el color de la alegría. Su creativa y coqueta decoración en los elementos recuerda la belleza de lo sencillo. La luz se refleja en la pintura, siempre en contraste natural y primario, e invita a bailar en sus pasillos, como en las hojas de un cuento de pulgarcito. Es una casa canaria, abierta al mundo, con el patio limpio, donde los pájaros cantan apasionados, los gatos se estiran y vigilan montando guardia, se encuentran cómodos e instintivamente juegan a ser felices en su hábitat y en su mejor versión.
FELI SANTANA
