CON VOZ PROPIAPOESÍA

ESCUCHAR ES AMAR

Los rincones privados de nuestro ser,

no son esos que se desencadenan

por el simple contacto de la piel.

Quién nos haga sentir

 las más sublimes emociones

con su mera presencia,

con sus palabras y sus miradas

es alguien con la magia y relevancia suficiente

como para merecer nuestro corazón.

Pedacitos de nuestra vida

que quedan fundidos en nuestra memoria.

Ese material donde quedan inscritos los recuerdos más significativos,

como los erigidos desde el amor,

los construidos a veces por un querer

que pudo algo pero que, por las razones que sean,no llegó a prosperar.

Porque lo queramos o no,

hay relaciones que nos regalaron

 instantes de breve pero intensa felicidad,

momentos fugaces

que se han quedado de por vida

en lo más hondo de nuestro ser,

como esencias de un perfume

que destapar de vez en cuando.

Por cierto,

¿Para cuándo otro café?

Pedro Manrique.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.