GARGANTA DEL INFIERNO

Y del suelo se abrió la tierra y una boca de fuego inundo el exterior, la casa se mantuvo en pie, enterrada en cenizas y de sus cimientos brotaron chorros de lava al amanecer.

Santo cielo, que expresión tan brutal del demonio que se esconde y reaparece libre, que caprichosamente exhibe sus delirios, salta por la puerta de una casa o revienta un cementerio y vuelve a enterrar a sus muertos. 

Que nos falta que ver de este mal nacido; afluentes, arco iris de fuego, cañonazos del averno, temblores, surtidores, ríos candentes, alud de lavas, crucigramas vertebrados incandescentes, cascadas de fuego, esponjas de humo, setas de carbón, plátanos negros, pinos sancochados, casas soldadas, Iglesias destruidas, comunidades huérfanas de vida.

Plantaciones arrasadas con veneno ardiendo, manchas negras solidificadas.

En las noches de la Palma, las velas no se apagan, los cuerpos no descansan, los grillos no cantan, los luceros están en duelo, la luna está empañada por el vaho del volcán y cuando sale el sol, la angustia continúa, los temblores desesperan, los rugidos se prolongan hasta romper en discordia, el silencio se abandona y desespera, las miradas no se consuelan y la vida es una tormenta de ruido y cenizas. 

Observar tu cielo infinito es mirar el Atlas del universo, es pasear por las galaxias extrañas y descubrir una belleza sin igual, una isla que emergida del océano tiene vida celeste, tiene sueños de estrellas, la caricia de las nubes y el refresco de su lluvia, el bosque encantado de sus montañas, los manantiales naturales de tus entrañas, la inmensa y caprichosa flora de la macaronesia, cuanta hermosura encierra tus pasiones culturales y folclóricas, cuantas leyendas tu genuina identidad.

 La Palma, es un tesoro natural y su vida está llena de contrastes de una naturaleza increíble. 

Estamos absortos, embobados, empachados de volcán. Estamos atormentados, sensibles, inspirados de su naturaleza rebelde, preocupados, y pendientes del destino de ustedes, no somos agoreros, ni preconizamos el final de su desdicha, solo queremos paz para sus vidas. Que se acabe el tormento y concilie la reconstrucción de las desgracias materiales y vuelva a compartir tu sonrisa. 

Un día más pensando en tu suerte amigo Adelto. 

FELI SANTANA

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