PRIMAVERA ANDALUZA (5)

La noche de Ronda fue de enmarcar con esa luna llena que nos acompañó en su esplendor, una ciudad ajetreada, por el impulso desbordado del turismo, que vienen buscando un puente romano y la magia de su altanera atalaya y se encuentran una ciudad desbordada hacia las llanuras, que mantienen el casco histórico al borde de ese abismo que crearon. Ronda seducción sobre piedra tostada que resplandece en la tarde con las puestas de sol, es hechizo de luna antigua que vela su estampa, como amparo de los pastores de la serranía.

A las horas que las calles duermen resaca, partimos a la nueva etapa, para la provincia de Cádiz, sin duda, el faro del Sur, la puerta del plus ultra. En los campos coloridos de amapolas y relinchones, se deja entrever la fuente de la marca España. Toros y piaras, campos cercados que dejan libre a la casta brava y a los placeres del cultivo del jamón serrano. 

En Arcos de Frontera tuvimos el encuentro afortunado de nuestros compañeros de batalla Marco y Ana, querían compartir nuestra experiencia en sus tierras y nos llevó en volandas por los rincones del sur.

Lástima que el día no tenga más horas, pues se aprovecharon hasta pasada la media noche. Congratulados y pletóricos seguimos cercando Grazalema, parando en ventas de manjares: Quesos de Payoyo, carnes de Jabalí, degustando cañitas en un día fresco de primavera rotundo, de cielos azules y soles chispeantes.

En Setenil de las Bodegas, cuevas de sol y sombra. El gentío de turismo nos llevó a unas viandas locales, a disfrutar del trono, con las bandas de tambores bajo el techo de las cuevas, retumbando y el incienso de los capirotes danzando mezclado con los aromas de los bares y la expectación de los momentos. Cuando rincones de esencia guarda las tierras de España, cuando folklore abducido, cuántas tradiciones religiosas y cultos militares. Que levantan las pasiones de Andalucía.

La gente salía corriendo y gritando cuando la avanzadilla de la legión pasaba de marcha ordenada y con paso ligero al son de los tamborileros, retumbando en los ecos del pueblo bajo las rocas, otra compañía de regulares africanos como espectáculo circense hacían malabares con los fusiles y marcha mora.

Tantas emociones y contrastes nos repasan nuestra cultura espontánea, la del valor de ser espectador de los acontecimientos. Rumbo a Ronda matando la tarde. Queríamos vivir la experiencia de ver el puente desde abajo y descubrimos mucho más, rincones de nostalgia, miradas de exclamación un río tajo de ronda orgulloso, de exhibir su puente, como remate faraónico, de su melancolía. La primavera y la puesta de sol nos selló la postal del recuerdo de otro lugar encantado de Andalucía.

Sumamos 250 km. Más y mañana nos queda la propina de volver a Málaga. 

El viaje en moto Canarias-Ibérica, ha sido tan hermoso como imaginamos, tan afortunado como compartimos…

FELI SANTANA

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