LLEGA EL FRÍO

Amanece en Valsequillo, frío ambiental 12 grados, sensación térmica ocho, esto de medir el tiempo no es lo mío, pero si las sensaciones, y la que se rueda en este diciembre en el pueblo, es la calcá de todos los años, empieza el fresco, llega el frío y de repente, está todo verde e intenso.

El sol se toma unos días y cuela algún rayo entre nubes, pero todo lo demás es una sensación agradable de vida en las medianías del invierno insular. Esa primavera eterna que se está fraguando bajo la piel de la tierra. 

¡Qué romántico verdad!, levantarte temprano, mirar a través del cristal de la ventana el paisaje. Y la primera llamada de atención la generan dos mirlos negros con el pico anaranjado, saltan entre almendreros inertes, no sé, si jugando o cortejando. Aún no entiendo bien los ritos de los pájaros, parecen felices, bien digo. Son felices confirmo. Nadie altera su hábitat, son vecinos de la comunidad, hacen algo de bulla alguna vez que no tenemos en cuenta, pero confirman el paisaje natural y confortable de este mundo hermoso más allá de las personas. 

Agradable mañana me recuerda mi inspiración y sensibilidad. Tengo la suerte, la inmensa fortuna de vivir en un lugar especial, lleno de sensaciones continuas, agradables, un pueblo hermoso, lleno de exhuberancias y de explosiones naturales. Todo tiene sintonía, color, estaciones, momentos, inquietudes.

Captar los sonidos del silencio, escudriñar un paisaje intenso, donde las grandes diferencias la marcan las estaciones y además el ruido ausente, los colores de una paleta natural. Cada mirada un pensamiento, cada emoción un recuerdo. Y adviertes que todo cambia, pero nada se mueve de estampa, que los ciclos son un acorde de la melodía del tiempo. 

Lo primero evidentemente es el aroma; dejar que el aroma a café inunde la casa, luego el zumo de naranja, los cariños del desayuno y aprovechando que el silencio y el esplendor de la mañana invade en paz nuestra estancia, abro la ventana al mundo y comienzo tras una búsqueda serena de una música complementaria, dejar que la armonía copule los momentos.

Aunque a estas alturas del texto puedan disfrutar o pensar otras corrientes e ideas. Es pura e inspiradora maniobra ordenada del pensamiento y las teclas del ilustre comunicador se deja llevar por lo que considera vida, esos segundos donde te recuerdas que estás vivo, que formas parte de una naturaleza compleja, inmensa, maravillosa. Y continúa la búsqueda. No sé si leer, escribir, ojear actualidad, feisbook o álbumes. 

Ahora cruzo el umbral de la experiencia para el acomodo y el pensamiento. Repaso, envío y reflexiono. Es una actitud que comparto, pensar en modo altruista consigo mismo. Desde luego los pilares básicos de mi vida me han enseñado y hablado de valores, respeto, familia, amigos y todos esos placeres que escudan nuestras vidas. Yo con los años y la experiencia he fomentado y multiplicado otros que me hacen sentir mejor. Compartir, pensar en voz alta, alejar lo que no me gusta, agradecer lo que me gusta, y sentir que formamos parte de una enorme torre de babel del pensamiento libre y respetuoso.  

Después del segundo artículo a prensa amiga, empiezan a resucitar los duendes del sueño a ocupar lo que queda de mañana, a invadir la estancia, adueñarse de los espacios de la casa, entonces es cuando me doy cuenta de la existencia del mediodía  y que el sol me jugó al despiste y recordó mis deberes familiares, que empiezan por la ocupación de una comida, o como dicen los entendidos en los menesteres del arte culinario, elaboración del condumio. Pero el frío sigue acentuando un día que decide no despertar y es de abrigo y soco.

Loli nos propone hacer un potaje de verduras con carne cochino y ese espesor que solo ella le da con experiencia. Yo hablo en voz alta y propongo gofio amasado con láminas de ajos fritos y dorados y unas conchas de cebolla en vinagre de complemento, unas aceitunillas de Antequera, y bizcocho con algo de chorizo cantimpalo y tacos de queso majorero. Por supuesto un Somontano varietal y a disfrutar del día. Mientras deleitamos los paladares llueve ligero y se agudiza la sensación de hogar y fortuna alrededor.

Ayer cuando volvía me quedé observando como las chimeneas de algunas casas del pueblo empezaban a sacar humo deshollinado mientras en las cumbres una masa nubosa potente, anunciaba esa nostalgia del frío que volvió a la gestación de los campos.

Por fin el frío obliga a cambiar las costumbres de otras estaciones. 

FELI SANTANA

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