ESTA LUNA DE OTOÑO

Feli Santana
Feli Santana cargado de anécdotas y costumbrismo

En estos días candentes, que nos quema el alma, vi llorar tus ojos recordando la tragedia de la Palma, varios pueblos tan hermosos que los devoró el malvado destructor de recuerdos.

El Volcán, tan genuino y enarbolado que se despacha a sus anchas laderas abajo, esta mañana al alba y con esta luna de otoño me asaltó el sentimiento de hermandad e impotencia con nuestros hermanos palmeros, sentir sus penas, hablar sus consuelos, maldecir al cobarde poderoso que libera sus presiones, sin escrúpulos, ni miramientos.

Hoy la isla bonita llora fuego de pasión por una herida que le desgarra, que le borra su infancia, sus recuerdos de niño, el patio del colegio donde aprendieron a saltar, la plaza del pueblo donde aprendieron a bailar, las copas de los árboles donde jugaban a ser pájaros, los callejones donde corrieron tras los gatos, las paredes de las fincas de plataneras donde tomaban el sol los lagartos, la mirada cariñosa a las cumbres del pinar, los escondrijos de la pubertad con los primeros romances del amor y el despertar, y bajo la inmensa  luna del valle, noches de frío y agua, noches de perros y estrellas ateridas, noches de verano y luciérnagas de galaxia, con la mirada en la sombra del Benjenao, con las crestas afiladas de la caldera, arriba apuesta y silenciosa susurrándole a las estrellas, con el rubor de las olas mansas en la costa, con las hojas de platanera acariciándote la cara, el sudor del trabajo picándote la espalda, con el silbido del viento entre retamas de pinar, con las nubes enchumbadas en tu rostro.

Jugando a saltar con alpargatas nuevas, saltando alegre de amoríos de vecindad, y en la vendimia el olor a lagar antiguo, y en las hojas de parra verde, aromas de infancia y en tus ojos la luz de una isla hermosa y en tu corazón el orgullo bonito de una isla amada, y en el canto la añoranza de un sentimiento, y en el cariño palmero un momento intenso, y en el habla un romance eterno, ser palmero, ser canario, que bendición, por cada temblor de tierra mis raíces, por cada vomitar de fuego, mi bondad, por cada herida en la cara, la sal que besa mis pies, el alisio que refresca mi rostro, la templanza de un corazón valiente. 

En esta luna de otoño, como ayer, quiero verte altanera, con las mejillas coloradas de aguantar el fuego de tanta pasión. Palmero pronto acabará tu rabia, se endulzará de nuevo tu bondad, a ti te sobran volcanes y fuego para quemar la ira de tus entrañas 

En esta luna de otoño, melancólica en su mirada, llora desde la altura esta luna enamorada. Imantada por el fuego, aquelarre de su magia, en esta noche serena vigilará el ardor de su fragua. Esta luna de otoño que despierta hace guardia, para que duerman tranquilos los vecinos que no descansan.  

Arrorró. Luna de otoño, con el corazón en la Palma. 

FELI SANTANA

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