A LAURA MARTEL…

Yo también «te lo digo cantando»…
Naciste, querida Laura,
con un timple colgado al cuello
y con un aura natural,
como un luminoso destello,
como un premio
para llenar los espacios vacíos
de unas almas
necesitadas de luz,
de entendimiento
y de calma…
Naciste, querida Laura,
atando y pulsando notas,
afinando corcheas rotas,
como si todo fuera tan simple…
Naciste pisando notas
sobre el timón y el traste,
con ese don que heredaste
o que haces por amor al timple…
Y así, de manera casual,
nació ese don divino,
volvió la música al pueblo
brotando del manantial
como el agua del viejo molino
que bien cuidaba el abuelo..
Y así, sin abrir la boca,
sin quererlo, dibujaste,
sobre el timón de tu velero
el viaje que imaginaste,
componiendo una polca insonora
que silenciosamente devora
el barco que abandonaste….
Con respeto agradecido,
entre versos y canciones
habló San Miguel bendito
en homenaje merecido
y reviviendo las tradiciones..
Quiso hacer los honores
a un molinero honorario
subiéndote al escenario
en un detalle tan bonito
y tan cargado de emociones
que, desde arriba,
con desconsuelo,
San Miguel y el abuelo Benito
muelen «gofio pa los gofiones»
aplaudiendo desde el cielo…
Con la humildad que enamoras
y con tu respuesta gentil,
con certeza podemos decir
que lo normal es que se atine
a la hora de definir
a las personas de altura
que lejos de pretender
elogios y privilegios
es ejemplo en los colegios
y abandera nuestra cultura…
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Postdata:
¡Qué inmensa alegría
que fue ese preciso día
en que la familia musical
improvisó y «puso la nota’
en un concierto magistral
donde un político idiota
volvió a revivir
un rechazo general
por engreído y totorota!
Perfil: Aclarando Valsequillo
