CALLES DE METAL Y AULLIDO, MAR ZERAUS

La presentación en el Teatro Cronista Oficial Jacinto Suárez de Valsequillo, del poemario “Calles de metal y aullido” de Mar Zeraus dio para mucho, ya que todo el acto estuvo rodeado de un halo de emotividad y afectividad sin parangón hacia la escritora, que ha dejado huella en su persona.
Rosi no se sintió sola en la presentación de su nuevo libro, estuvo muy bien arropada por muchos vecinos que la conocen por la gran labor que realiza en el ámbito de servicios sociales, por amantes de la literatura y conocedores de su obra y por las personas que comparten la pasión por la narrativa y la poesía dentro del Club de Lectura Hypatia, el cual coordina.
Ha sido una oportunidad única para acercarnos a la obra de una escritora que tras diez años de creación ha marcado una destacada trayectoria con 12 obras publicadas y la obtención de diversos premios con reconocimientos profesionales por su trabajo literario.
Calle de metal y aullido es un poemario donde la autora establece un diálogo íntimo con un recóndito “Poeta en Nueva York”, libro cuajado de versos surrealistas surgidos de la visita del poeta Federico García Lorca a esa ciudad hace más de un siglo.
Rosi tuvo su primer acercamiento a esa obra en su vida de instituto, retomándolo 35 años después, dejándose llevar por su relectura los versos de Lorca la atraparon instándola a escribir su propia interpretación de lo que le transmitían, con una “lírica feroz, urbana, profundamente lorquiana, atraviesa los paisajes del dolor, la exclusión y la memoria desde una mirada poética”.
“En Calles de metal y aullido, Mar Zeraus nos ofrece una travesía poética por una ciudad devorada por el hormigón, desde los cuerpos, los sueños y los mitos resisten entre escombros. Con una voz crítica, poderosa y lírica, esta obra dialoga con el universo de Lorca para denunciar la deshumanización contemporánea, la violencia social, el exilio interior y la pérdida de conciencia.
Un poemario que mezcla lo urbano y lo onírico, lo político y lo íntimo, lo sagrado y lo sucio, en un viaje oscuro y bellísimo que no dejará indiferente a quien se atreva a leerlo”, según reza en la solapa de su contraportada.

La vorágine creadora de la escritora a medida que avanzaba en Poeta en Nueva York la sumió en un mar de versos de los cuales no pudo escapar y para los que no intuyó unos títulos al uso, de tal manera que para denominar a los mismos utilizó epígrafes extraídos de la propia obra surrealista lorquiana: “una danza de muros agita las praderas”, “yo poeta sin brazos, perdido entre la multitud que vomita”, “y dejaba por los rincones pequeñas calaveras de paloma”, “desfiladeros de cal aprisionaban el cielo”, etc.
En el desarrollo del acto, tanto Mar Zeraus como escritora, como Pedro Manrique como conductor de la presentación, recitaron distintos poemas del libro y comentaron los mismos para el disfrute de los asistentes y un acercamiento más profundo a la obra.
Y aunque Rosi emuló en varios momentos a Franscico Umbral con el “Yo solo vine a presentar mi libro”, la noche estuvo cargada de varios momentos muy emotivos desde la introducción musical por parte de una cantautora local Aisha, pasando por la poesía que Pedro Manrique le dedicó y como broche muy importante la lectura de diversos poemas de sus obras por parte de miembros del Club de Lectura Hypatia.
Mar Zeraus se aventuró a volcar en el acto su apoyo al pueblo palestino leyendo el poema incluido en el libro:
Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte
F.G.L.
Nueva York,
páramo desabrigado, de aduanas.
Rascacielos sin nubes
y cruces vacías.
El vaho de septiembre habita
en las barras de antros oscuros
mientras algunas botas sacuden la cal
en alfombras de pelo largo rojo.
Las máquinas continúan
excavando fosas comunes
bajo el bullicio sordo de Manhattan
ante la pétrea mirada
de una dama francesa,
que, inmune, alumbra hacia otro lado.
Una presentación cargada de sentimientos y emociones, incluyendo algunos presentes entregados a la escritora, tanto por parte del Ayuntamiento, a manos del concejal de cultura José Juan Pérez y la concejala de Servicios Sociales Leticia Ortega, como de sus compañeros y compañeras del Club de Lectura. Rosi se volcó en agradecimientos no exentos de algunas lágrimas de alegría y felicidad por la gran asistencia y el trato recibido. Como cierre, la firma de su obra a todos los que la adquirieron y querían tener su dedicatoria de primera mano.

Muchas gracias a «El Naciente» y, en particular, a Juan Ojeda, por la cobertura informativa que han hecho del evento.