LAS ERAS, ESPACIOS AGRÍCOLAS Y COMUNITARIOS

Las eras hacen referencia a un elemento del patrimonio agrícola tradicional de las Islas Canarias. Una era es una superficie al aire libre, preparada para realizar el proceso de trillar y aventar los cereales, una importancia fundamental para los antepasados canarios, especialmente en el contexto agrícola y social. Aquí algunos de los aspectos clave de su relevancia:

1. Centro de la actividad agrícola:
Las eras eran esenciales para el proceso de trilla y aventado del cereal, que era una de las principales fuentes de alimentación. En un tiempo en el que el cultivo de cereales como el trigo, la cebada y el centeno era vital, las eras eran indispensables para separar el grano de la paja, permitiendo obtener el alimento básico de la dieta de las comunidades
2. Uso comunal:
Las eras eran espacios de uso colectivo, lo que fomentaba el trabajo comunitario y la cooperación entre los vecinos. Los agricultores de una misma zona compartían estos espacios, trabajando juntos durante la cosecha. Esto promovía la solidaridad entre los miembros de la comunidad, una característica esencial de la vida rural.
3. Relación con el entorno natural:
La ubicación de las eras estaba íntimamente ligada a las condiciones naturales. Se ubicaban en lugares elevados y ventilados, aprovechando la geografía y el viento para facilitar el proceso de aventado. Esto muestra cómo los antepasados canarios supieron adaptarse al entorno y hacer un uso eficiente de los recursos naturales.
4. Patrimonio cultural y simbólico:
Algunas eras fueron construidas sobre antiguos tagoros o lugares de culto aborigen, lo que añade una dimensión arqueológica y espiritual a su importancia. Estos sitios tenían un valor simbólico para las comunidades indígenas de Canarias, que realizaban allí rituales y ceremonias. El hecho de que se aprovecharan estos lugares para construir eras refleja una continuidad entre el pasado prehispánico y el posterior uso agrícola.
5. Testimonio de esfuerzo y supervivencia:
La construcción y uso de las eras son un testimonio del esfuerzo y la tenacidad de los antepasados canarios, quienes lograron sacar adelante una agricultura en terrenos a menudo difíciles y con un clima seco y montañoso. Las eras demuestran cómo estas comunidades aprovecharon al máximo las condiciones del entorno para sobrevivir y prosperar.
En resumen, las eras no solo tenían una importancia práctica como centro de la actividad agrícola, sino que también eran un símbolo de cooperación social, adaptación al medio ambiente y continuidad cultural para los antiguos habitantes de las Islas Canarias.
JURRIA AZAMOTAN, VALSEQUILLO
