A PROPÓSITO DE GABO

Hoy me dio por inventar el mundo de nuevo. Dije: hágase memoria de los pioneros del mundo, de todas las índoles.  Aunque, ellos serán excusados por falta de principios. Pensadores, promotores,  creativos. Y a medida que inventaba el mundo, con ese afán de rapidez, me faltaba la emoción. No era divertido tener conciencia, sin emociones. Sin sapiencia. Pero luego apareció el sueño – la síntesis inconforme del pensamiento- el de alguien capaz de vibrar, con las sensaciones simples. Debilidad humana, tal vez!

Te acuerdas del burro, que adquirió el abuelo, por petición de Benitita. Siempre íntegra y oportuna.  El animal heredó un cuarto – hábitat- herencia de la bisabuela materna,  con una ventana en el techo de la cueva. El susodicho burro, sin nombre. Porque aún no se había inventado el exceso de afectividad en el campo  – rural antiguo-  llegó a descubrir  -a través de aquella ventana natural-  que los humanos, los niños; nosotros, bajábamos del cielo, recordamos que saludamos al burro efusivamente desde el ventanal,- el miraba al cielo, sorprendido-  en aquellos caprichos, cosas de infancia, hermoso las cosas del pensamiento atribuido a los burros. Cierto fue, que el burro por ser quien fuere, se llevó a la tumba ese sueño de su verdad. Hoy en honor a su recuerdo.

A cuento venía ésta historia, para acompañar emociones, dije al principio. El día que mi querida Juli se presenta en Colombia, porque le pudo la emoción de los «Cien años de soledad». Quiero pensar y ahora dejo libre el pensamiento. Y describo el lugar. Aracataca. O aquel infinito «Macondo» de un fantástico sueño capaz de ser descrito.  Cuánta verdad¡, sublime. El mundo era tan reciente que había que señalar las cosas con el dedo, pues carecían de nombre. Ella -Juli-  va a la casa de Gabo. Quería sentir, esas emociones del alma de lectora apasionada.  El loco consciente que da vida a la historia escrita, más emocionante, fantástica y circense que se haya escrito, en la literatura del siglo veinte. Ella toma café en su casa, atendida por una hermana que idolatra a  Gabo. Y que solo su infinita bondad avala la del autor. Patriarca, seductor de masas. Ella le regala buenaventuras, deseos. Pensamientos emocionantes de haber descubierto el hielo aquella tarde… 

Quería decirte estimada Juli que he vuelto a Macondo. Después de casi cuarenta años. – Ni yo me lo creo, de su primera y única lectura-  cada página de este regreso, aquel sueño de Gabo. Es puro análisis, ahora. es profunda emoción, es escarpias en la piel, en cada renglón. Es honor, en el entendimiento de una poesía tejida con hilos de seda.  De pasiones reencontradas de lector adulto.

Nunca pensé que una lectura me llevara en volandas a esperar el regreso de los gitanos como agua de mayo. En cuanto aprenda a diferenciar, a estos «Buendías» en esa sabiduría tuya de la genealogía y las estructuras familiares, – árbol genealógico, familiar-  te seguiré contando, detalles, que tal vez tu alma de lectora, no advirtió. De momento me froto el pensamiento, por descubrir cada página, cuántas palabras hermosas, se pueden enlazar, para decir con sencilla nobleza las maravillas del mundo. Macondo existe y es emocionante descubrirlo.

Te contaré incluso por qué llueve noche y día sin parar… – durante meses. Más allá de la voluntad humana. Y es que el realismo mágico es una orquesta de duendes, que se manifiestan en la cordura más incrédula, que actúa en la profunda curiosidad de la memoria …

Algo así, como  «Alicia en el País de las maravillas»,  ja,ja.  

Con el afecto que nos otorgan.

FELI SANTANA

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