PANAL DE ABEJA

“Quien tenga ojos que vea”, es una variante de “quien tenga oídos para oír, que oiga” frases de origen bíblico atribuidas a Jesús cuando hablaba en parábolas a sus discípulos dando a entender que solo quien está dispuesto a comprender será el que capte el significado y sentido de lo expuesto.
En estos tiempos no tenemos quién nos hable en parábolas como cuenta la tradición que él hizo, pero el sentido de estas frases está más vigente que nunca. Los líderes mundiales están demostrando una falta de empatía y valores humanos que recuerdan épocas pasadas que pensábamos que no veríamos más.
La actuación con total impunidad y rodeados de palmeros enardeciendo sus acciones es escalofriante, sabemos que la economía es cíclica, como todo en este mundo, si somos nosotros como individuos cíclicos, como no va a serlo la economía, los movimientos culturales, las ideologías, las tendencias de moda, en fin todo lo que vivimos… pero yo tenía erróneamente como seguro que una parte del mundo comenzaba a dar valor a la humanidad que nos habita, respetando el derecho universal de cada ser humano a una vida digna, a elegir su camino y su destino dentro de las posibilidades de cada cual, y hoy tengo la sensación de un tiempo a esta parte que funcionamos como abejas obreras de una colmena.
La reina ordena todo el imperio del panal con sus feromonas, y en nuestro caso creo que somos gobernados por algún tipo de campo energético o élite, algo similar a la reina para los que la masa de personas tan solo son obreros a su disposición para mantenerse en el poder y alcanzar sus fines.
Con todo este potaje podemos ver que la evolución del ser humano no ha sido tanta como creemos, tecnológicamente nunca habíamos estado como hoy, pero humanamente estamos casi como en el siglo IV a.c. Cuando Platón daba pinceladas en su estado ideal con los derechos de la mujer.
Lo único que nos diferencia es que hoy tenemos información al momento de cualquier cosa que ocurre en lo largo y ancho de nuestro planeta, lo triste es que aún con esa información tenemos capado el poder actuar ya que el sistema se encarga de desactivar cualquier intento que pueda romper su maquinaria. El sistema es poderoso y solo se rompe por colapso del mismo, no por los arañazos de sus detractores, y cuando esto rara vez ocurre es un parto doloroso para el pueblo principalmente.
Tal vez seamos la fotografía de una colonia de hormigas o abejas como sociedad, pero nos queda siempre para mejorar el mundo, nuestro metro cuadrado, y desde la unidad de cada uno de nosotros, desde cada núcleo familiar, de amigos y de pueblos podemos hacer un entorno más humano y más empático.
Fito Páez cantaba “¿quién dijo que todo está perdido?… yo vengo a entregar mi corazón” y con esta verdad se vislumbra camino para el ser humano, y es lo que espero que ocurra para el nuevo mundo que ya está aquí.
HERMANN HELLBUSCH
