EL SALTO DEL PASTOR REVIVE EN VALSEQUILLO

La Jurria Azamotan, estandarte de la recuperación, promoción y conservación del Salto del Pastor en Valsequillo, todo un lujo para nuestro pueblo
El Salto del Pastor Canario es una actividad que únicamente se practica en el archipiélago. Sus orígenes se remontan a los primeros pobladores de las islas, quienes lo utilizaban como medio de desplazamiento en un territorio abrupto y escarpado, tal y como recogen las crónicas de la conquista.
La tradición ha llegado hasta nuestros días gracias a pastores y pastoras que, en su labor diaria, empleaban el garrote como herramienta imprescindible para el pastoreo, transmitiendo su manejo de generación en generación. Sin embargo, el progreso y la transformación económica del archipiélago provocaron el abandono paulatino del pastoreo, al optar las nuevas generaciones por modos de vida menos sacrificados.
Para evitar su desaparición, los propios pastores comenzaron a realizar exhibiciones en ferias de ganado y encuentros populares. Aquellas demostraciones despertaron el interés de personas que decidieron aprender directamente de los maestros. Así nacieron los primeros colectivos y, posteriormente, la Federación, que hoy desarrolla una intensa labor de documentación, investigación y divulgación.
En mayo de 2018, el Salto del Pastor Canario fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de conocimientos y actividades tradicionales de ámbito de Canarias. Esta declaración implica un régimen especial de protección. Las personas federadas, integradas en sus respectivos colectivos, son consideradas portadoras de este BIC y asumen como prioridad su salvaguarda y difusión.
La técnica y el garrote
La práctica se realiza con una herramienta de madera cuya longitud oscila entre los 2,50 y los 4 metros, según la orografía y el uso previsto. En Valsequillo se conoce mayoritariamente como garrote.
Su punta metálica, denominada regatón, es fundamental para el agarre y la seguridad en terrenos de fuerte desnivel. Esta pieza es elaborada por artesanos cuchilleros, que mantienen viva otra tradición ligada al conocimiento técnico y al trabajo manual transmitido durante generaciones.
Las distintas técnicas del Salto del Pastor —adaptadas a cada isla y tipo de terreno— comparten un elemento común esencial: la colocación de las manos. La mano dominante se sitúa en la parte alta del garrote, aproximadamente a la altura del cuello, mientras la otra se coloca en la parte baja, con el brazo extendido y la palma hacia adelante. El garrote se posiciona entre las piernas, permitiendo el apoyo, el impulso y el descenso controlado en zonas de gran pendiente.
Quienes deseen profundizar pueden consultar la página oficial de la Federación del Salto del Pastor Canario, donde se recoge una amplia documentación fruto de años de investigación y conservación.
El significado de Jurria Azamotan
El nombre del colectivo encierra un profundo simbolismo. “Jurria” significa grupo de personas, mientras que “Azamotan” —de origen bereber, con sílaba tónica en “mo” (azamotan)— era el término utilizado por los antiguos pobladores de Lanzarote y Gran Canaria para denominar la pella de gofio elaborada con cebada.
La elección no es casual. Tras el primer repartimiento de Pedro de Vera, las tierras de Valsequillo fueron especialmente codiciadas por su abundancia de agua y sus extensas fanegadas de cebada. Las crónicas relatan incluso que se establecían límites en el número de cabezas de ganado para proteger los pastos. En el año 1500, durante una grave escasez de grano, la zona apenas sufrió sus efectos gracias a su producción cerealista.
En el barrio de Era de Mota —popularmente pronunciado “Eramota”— aún se celebra la fiesta de la cosecha, testimonio vivo de ese pasado agrícola. En su logotipo, Jurria Azamotan ha querido incluir además los emblemáticos Roques de Tenteniguada, visibles desde distintos puntos del municipio y con un importante valor simbólico y patrimonial.
Tres años sembrando futuro
En sus tres primeros años de trayectoria, el colectivo ha tenido un objetivo claro: aprender, compartir y consolidar una práctica que conecta tradición y naturaleza, fortaleciendo además el vínculo familiar entre sus miembros.
Participan en rutas con otros colectivos, colaboran activamente con la Federación y mantienen contacto con pastores del municipio y del resto del archipiélago, poniendo en valor tanto el trabajo tradicional como el patrimonio arqueológico y natural de Valsequillo.
Con el mismo compromiso e ilusión del primer día, Jurria Azamotan continúa su camino convencida de que esta tradición seguirá viva durante muchos años más en un municipio cuya orografía y riqueza paisajística parecen hechas a medida para el Salto del Pastor Canario.
Porque más que un deporte, es identidad, memoria y futuro.
EDITORIAL

