EL PERINQUÉ: LA RAÍZ SAGRADA DEL ALMOGAREN

El viejo tambor gomero se guardó la nostalgia.
Y el güiro le susurró:
_La música nunca muere, sólo espera_
Las chácaras rasgaron la barrera del sonido e impulsaron al tambor, y éste, marcó el paso al timple, la guitarra, al saxo, el bajo, las congas…
Lloró el güiro y rodaron lágrima de las chácaras.
La música renació:
(… Del fondo de los siglos viene el guanche bereber, el guanche bereber. Líbica sangre africana, libio guanche bereber …)
El tiempo dejó de existir tal como lo conocemos.
Aquella voz ronca, sonora, modulada, inundó el lugar, la sangre de los descendientes del guanche bereber fluyó helada, a pesar del calor untuoso y sofocante, que se apoderó de la sala.
Un viaje por auroras boreales y los derechos ignorados en los continentes aquí, en la Tierra.
La música de Almogaren nunca antes estuvo tan en boga. En un momento histórico donde las diferencias entre el rico Norte sigue aplastando con su pie a los oprimidos del Sur, donde se habla de fronteras, de la vuelta a la opresión, a las diferencias por colores, nacimiento y religión.
En un momento donde los derechos de las nuevas tecnologías adelantan por la derecha…
Y los niños imberbes tienen que sobrevivir sin haber empezado a caminar, los jóvenes, con la fuerza del futuro, tienen que morir para que los viejos de la vieja Europa alarguen una vida ya muerta. Y la música, como Obi Wan Kenobi en la Guerra de una Galaxia en guerra, es nuestra única esperanza: Almogaren es esa música.
Y tuvo la gran deferencia de compartirla en un ensayo con su pueblo, su gente, sus corazones y sus emociones, con Valsequillo. Un ensayo con público donde Almogaren, el gran referente colectivo, reconoció una vez más la valía musical y activista de uno de los grandes del pueblo, Francisco García reconocido como «Paco el Toro». Pero nunca olvida a los que no están y fueron sus manos y pies, Juan el Largo, Lelo del Pino, otros muchos y cuántos.
Almogaren está más activo que nunca, porque la música nunca muere, sólo espera…
Y los Derechos del Hombre y de la Tierra.
REYES BOLAÑOS




