LOS KKHUETES EMOCIONAN A VALSEQUILLO

El proyecto liderado por Carmelo Torres debuta con éxito en el Teatro Jacinto Suárez, conectando con el público a través de versiones reconocibles y un sonido fresco con identidad local
Valsequillo vive un momento singular. En sus calles, en sus barrios y en sus espacios culturales, brotan iniciativas que mezclan arte, memoria y futuro. Música, literatura, teatro y nuevas propuestas sociales parecen responder a una misma inquietud: recuperar el pulso creativo de un pueblo que se resiste al olvido.
En ese contexto nace —o más bien se reafirma— KKhuetes, el nuevo proyecto musical liderado por Carmelo Torres, un artista forjado desde la cercanía, la constancia y el amor por el escenario.
Torres no es un recién llegado. Su trayectoria hunde raíces en los formatos más populares y humanos de la música: verbenas, celebraciones y actuaciones donde el contacto con el público lo es todo. Durante años, como tantos músicos de la tierra, acompañó bodas, bautizos y comuniones, construyendo un estilo propio a base de entrega, intuición y oficio.
Esa experiencia se dejó sentir con claridad en el concierto celebrado anoche en el Teatro Jacinto Suárez. Con una sala casi llena y un público predispuesto, el espectáculo arrancó con puntualidad y fue creciendo en intensidad a medida que avanzaba el repertorio.
Versiones reconocibles —de Fito, Los Secretos o La chica de ayer— sirvieron de puente emocional para conectar generaciones y despertar la complicidad del público, que no tardó en acompañar con palmas y entusiasmo. Pero más allá del repertorio, fue la capacidad interpretativa de Torres —su facilidad para encarnar cada tema, para jugar con la escena y sostener la atención— lo que terminó de conquistar la noche.
KKhuetes no es solo una banda; es una suma de afinidades. Un grupo de amigos que, entre guitarras, teclados y percusión, construyen un sonido cercano, cálido y festivo, con influencias del pop español y del repertorio latino. Ensayan con constancia, crecen con cada actuación y consolidan una propuesta que ya apunta maneras dentro del circuito local.
El concierto dejó claro que el proyecto tiene vocación de recorrido. Funciona como telonero, como animador de plazas y como generador de ambiente, pero también como espacio de creación que sigue ampliando repertorio y personalidad.
Carmelo Torres, por su parte, demostró que domina los tiempos del escenario. Puede transitar de una ranchera con aire mariachi a un tema latino vibrante sin perder coherencia ni conexión con el público. Su fortaleza está en esa mezcla de oficio y cercanía, en saber leer a la gente y devolverle emoción.
El estreno de KKhuetes en Valsequillo fue, en esencia, un acto de ida y vuelta: un artista que regresa a su gente con un proyecto madurado en el tiempo y un público que responde reconociéndose en lo que escucha.
En un municipio donde la cultura vuelve a abrirse camino, propuestas como esta refuerzan una idea cada vez más evidente: Valsequillo no solo está de moda, está en movimiento.
Y en ese movimiento, KKhuetes ya tiene su sitio.
Feli Santana
