EL PERINQUÉ II: ME ACOJO A SAGRADO

El asilo en sagrado, conocido también con la expresión «me acojo a sagrado», era una ley medieval por la cual cualquier perseguido por la justicia podía buscar protección en iglesias y monasterios considerados lugares santos, inviolables y seguros. Una práctica histórica que llegó hasta el medievo con recorrido hasta el siglo XVI, partiendo de época egipcia, y pasando por griegos y romanos.
Esto es, se protegió por la Iglesia a perseguidos, durante una pila de años. En España llegó la práctica hasta 1978.
Pues este año en las fiestas de San Roque, momento de la procesión y anterior misa, (donde surgió el conflicto), casi le toca al cura, párroco de su parroquia, José Luis Cabrera Gil, pedirse a sí mismo asilo a Sagrado, y refugiarse en su sacristía.
Las redes se han incendiado.

Un periódico local, con tendencia a resaltar información afín al gobernante, (eso que se conoce como un No-Do, en alusión a la propaganda de la dictadura franquista), ha lanzado un titular que dice:
«Polémica en San Roque. El párroco prohíbe grabar la misa en honor al patrono».
Y un subtitular matiza: «La medida ha sido duramente criticada por Ángel Peñate, cámara profesional» (¿?).
Y añade que el viernes día de la Virgen, «el reportero gráfico de Telde Agustín Cabrera renunció a grabar por orden del cura».
Este último enunciado contiene en sí mismo un error. Una ‘renuncia’ no se da por orden de un tercero, condición sine quanon de «renuncia», es la voluntaria acción del sujeto: El renunciante.
Pero polémica al margen yo digo alto y claro:
– «Olé, los huevos del cura!»
La fiesta de este año en el Valle de San Roque fue lo que la calle ha llamado: «congreso de serpientes californianas en el Valle».
¿Hubo pueblo? No. ¿Hubo vecinos? No.
A cada asomado del barrio en la procesión le tocaban tres políticos y uno de la banda.
Así era el percal. Y yo me lo perdí: _Toleta!
Pero al foco de la noticia, matizar:
Primero. _ Se mosquearon todos los que están a sueldo o ganan algo. Periódico, fotógrafos y políticos: Normal, la ‘pela’ va primera.

Los feligreses, encantados con su Párroco.
Segundo. _ La Iglesia es lugar de culto.
Y tiene sus reglas de recogimiento y práctica. No es un espectáculo de grabación o asistencia. Situación que no ocurre ni en las Iglesias con coros de Gospel en el Bronx, sin permiso previo.
Tercero. _ Se contraviene la Ley Orgánica 3/2018 del 5 de diciembre de protección de datos personales. Una ley orgánica es de protección reforzada que en este caso está amparada por el artículo 18.4 de la Constitución Española.
Cuarto. _ El cura en mención, José Luis Cabrera, ejerce su labor pastoral a la perfección. Este buen señor ha visitado a todos los mayores del barrio y está cuando se le requiere. Pero no te deja para mañana, NO. Acude al momento.
La concejala de Asuntos Sociales y Mayores,
(cuyo nombre ni me sé) ni viene ni se le espera.
¿Porque no hay fotos?
Cualquier comparación es odiosa.
Pero aquí, ni comparar procede.
Los mayores de San Roque, de la concejala
no conocen ni su silueta pagana.
Y por si hubiera interés no estoy de parte: No soy creyente, ni practicante, ni de la Iglesia. El Estado está separado de la religión, y dicta el art. 16.3 de la CE, la aconfesionalidad del Estado.
Esto va en doble vía.
Jesús no va al Pleno, ni el Pleno joroba la misa.
¿Qué interés gráfico tenía una misa soporífera del barrio de los cuatro gatos… Si no fuera porque, en la gatera, había una manada de serpientes californianas politiqueras?
Y me llegó que, hasta el Santo, se quedó bobo.
Y viendo que le cortaron el rabo a su perro gritó:
Me acojo a SAGRADO!
REYES BOLAÑOS

