UN ACTO ATRAPADO ENTRE EMOCIONES

Se puede decir más alto, pero no más claro. El acto de la I Edición de los Premios “Somos Valsequillo” no dejó indiferente a nadie. El llenazo del teatro fue absoluto y fue el punto de encuentro donde tanto las familias como los amigos se encontraron en un ambiente indescriptible por la riada de emociones que se vivieron con un espectáculo a la altura de los mejores.
Valsequillo se preparó para un evento inédito donde el centro de interés eran las personas y su quehacer en el devenir diario en pro de la comunidad y en el trabajo de crecimiento como pueblo. Visibilizar el esfuerzo, la dedicación, el cariño y el compromiso por lo nuestro, que es lo de todos, que muchos hijos e hijas de este pueblo han puesto en bandeja para que las generaciones futuras tengan un mejor porvenir se merece todos los reconocimientos posibles.
Las personas, asociaciones y colectivos que fueron homenajeados y que vivieron una noche espectacular son una parte de muchos más, y tal como vertía la organización del evento “hemos llegado para quedarnos”, lo que abre las puertas a futuras ediciones y a seguir mostrando el esfuerzo de muchos valsequilleros y valsequilleras, que de forma altruista y voluntaria han aportado su granito de arena para “ser lo que somos”, en un intento por buscar nexos de unión entre la ciudadanía y una mejora en el bienestar y la cohesión social, de forma anónima y privada, las más de las veces al margen de organismos e instituciones.
Inmenso trabajo el realizado por la Asociación “Somos + Jóvenes”, que con su dedicación, implicación y la búsqueda de la integración de muchas personas del pueblo para sacar adelante un evento en común, que puso a flote las emociones y muchos sentimientos que hicieron brotar muchas lágrimas de felicidad y cargadas de recuerdos.
El acto de entrega de reconocimientos comenzó con música, tocada y cantada por hijos del pueblo y finalizó con la participación de verseadores que pusieron en sus coplas una carga emotiva que embargó de orgullo a los espectadores llegados al teatro. Pero todo el recorrido del evento fue de una gran categoría desde la persona que hizo de hilo conductor del evento y que le dio dinamismo al mismo, a todos los detalles que se tuvieron con los homenajeados y entregados por parte de los jóvenes organizadores y jurado que asignó las distinciones.
Gran orgullo para todos los presentes las intervenciones de distinguidos o representantes de los mismo que estuvieron a la altura del evento: unos más serios, otros más expresivos, algunos con mucha socarronería, también los hubo con muchas dotes de comunicación en la exposición de experiencias vividas. Todo ello hizo que el tiempo se hiciese corto y sin darse cuenta llegara al cierre embargados por el entusiasmo y el disfrute de haber compartido este momento con: Mayoya, Pepito el sepulturero, Daniel el pastor, Mariquita Mayor, la Parranda del Medio Jigo, Esperancita o el equipo preferente femenino de la UD Valsequillo. Convivir y compartir en momentos y espacios como estos, poniendo en valor a las personas que nos hacen crecer como pueblo no es una cuestión banal y lo que se respiró en la entrega de premios genera ilusión y es un indicador de un modelo comunitario que debemos preservar y promover
REDACCIÓN ELNACIENTEDIGITAL








