LA SABIDURÍA DEL HOMBRE TRANQUILO

Miguel del Pino Monzón (Lelo), con su socarronería habitual, aseveró en su reconocimiento que “nunca pensé que siendo uno de los que ideó la entrega del Gajo de Almendrero por parte de la Casa de la Cultura de Tenteniguada, que alguna vez me tocara y me diera de lleno en la cabeza”
Y efectivamente, le llegó la hora que se lo concedieran de forma muy merecida, por su calidad humana, por su campechanería, su implicación en cualquier ámbito que se terciara, ya fuera político, asociativo, medioambiental, festero, etc.
Metido en infinidad de luchas sociales, reivindicativas, ideológicas aunque ello le supusiera problemas, porque “luchar por lo que se cree, siempre vale la pena, aunque se pierda”. Lelo, por su quehacer, ha tenido a lo largo de su vida acciones y actitudes quijotescas, siempre luchando por una mejora de la sociedad, porque entre otras cosas:
-¿A quién, en plena era de internet, se le ocurre poner una casita de los libros en el puente?
-¿A quién, en plenos tiempos de individualismo y yoísmo se le ocurre planear recogidas de basura para tener un pueblo limpio, bonito y admirado en la isla?
-¿A quién, en plenos tiempos de olvidos y de renuncias de la identidad, se le ocurre año tras año y en estas fiestas del almendrero, convocar y planear plantaciones de árboles?
-¿ A quién, haga frío o calor, en lo bueno y en lo malo, se le ocurre amar tanto a su pueblo, a la tierra?
-¿A quién se le ocurre, en tiempos convulsos, querer tanto a sus amigos y respetar tanto a sus adversarios?
-¿A QUIÉN SE LE OCURRE HONRAR TANTO LA VIDA?
Y el pasado sábado quedó patente la huella que ha estampado en su andar a lo largo de su vida, siendo referente para muchas personas y marcando una impronta difícil del olvidar, porque todos los presentes en un encuentro íntimo, ya sea expresando, aplaudiendo o dejando correr ríos de emociones suspendieron en el ambiente grandes ráfagas de cariño hacia su persona.
Quedó la evidencia de que Lelo es una de esas personas, UN REFERENTE, que ha destacado por su trabajo, colaboración o contribución al progreso social, cultural y de recuperación de las tradiciones, luchando por la identidad de nuestro pueblo.
La emoción fue intensa y profunda en la noche tenteniguadense en honor a Lelo, persona amable y generosa donde las haya. Y entre cuentos, abrazos, pintura, algún que otro chascarrillo reivindicativo, la anécdota suelta que no falta y una poseía con dedicatoria, todos los presentes, y alguno que no lo estaban, disfrutamos de una noche muy especial y emotiva.
PARA EL AMIGO LELO
ENTRE MONTAÑAS BRAVÍAS
ENTRE BELLOS ALMENDREROS
UNA PERSONA QUERIDA
HABITA EN ESTE PUEBLO.
ERUDITO Y BUEN AMIGO
ALLÁ DONDE LOS HAYA
LA NOBLEZA ES SU CAMINO
LA CULTURA SU MEDALLA.
ASÍ ES MIGUEL DEL PINO
HOMBRE DE GRAN CORAZÓN
LELO, PARA LOS AMIGOS
HUMILDE Y CANARIÓN.
DE PROFESIÓN CARPINTERO
SU GRAN HOBBY LA LECTURA
DESCUBRIENDO LOS SENDEROS
DEL MUNDO DE LA CULTURA.
UN MERECIDO HOMENAJE
PARA ESTE COMPAÑERO
QUE GUARDARÁ EN SU “EQUIPAJE”
EL GAJO DEL ALMENDRERO.
Pino Rosa Suárez Martel









