DECLARADO BIC EL JUEGO DEL GARROTE DE GRAN CANARIA

Las escuelas de garrote tradicional de Gran Canaria (La Revoliá, La Barranquera y la Escuela Familia Maestro Paquito Santana) están de enhorabuena y sienten una gran satisfacción porque por fin se le da el valor que debe tener esta práctica ancestral.
La declaración del Juego del Garrote Tradicional de Gran Canaria como Bien de Interés Cultural (BIC) Inmaterial de carácter insular, es un reconocimiento histórico que consolida esta práctica como parte esencial del patrimonio vivo de la isla.
Esta declaración hace que Gran Canaria sea la isla puntera que se ha preocupado porque se proteja oficialmente esta práctica tradicional y esperan que sirva como referente para que el resto de islas el mismo camino con sus respectivas modalidades de palo.
El Juego del Garrote es una seña de identidad de nuestra cultura canaria y se merece todo el respeto y conservación necesarios parda preservarlo como disciplina ancestral y este reconocimiento refuerza el compromiso con la transmisión intergeneracional, la investigación y la difusión del juego del garrote como símbolo de la cultura popular canaria.
Los focos de la práctica de este patrimonio cultural se ha centrado básicamente en los municipio de Santa Lucía, Telde y Valsequillo que a través de personas mayores se ha ido transmitiendo a nuevas generaciones que le han dado visibilidad a este legado permitiendo que siga vivo en el presente y de cara al futuro.
La Jurria Azamotan de Valsequillo hace una referencia importante en las redes sociales y en este contexto de celebración, quieren recordar a una familia referente en la práctica del garrote en Gran Canaria.
“Originarios de Valsequillo, los Calderines fueron una familia estrechamente vinculada al pastoreo y reconocida por su maestría en el juego del garrote transmitido de generación en generación.
Hasta mediados del siglo XX, el juego del palo en Canarias se enseñaba principalmente en el ámbito familiar o entre amigos muy cercanos, dando lugar a linajes de jugadores conocidos en todo el archipiélago.
Entre los Calderines destacó la figura de Doña Pino Calderín, “Cha Pino”, una de las pocas mujeres jugadoras de garrote conocidas en Canarias a mediados del siglo pasado. Su habilidad y respeto en el juego, siempre con su garrote de acebuche, la convirtieron en una figura admirada.
También dejaron huella Don José “Pispi” Calderín, Don Manuel Calderín y Don Antonio Calderín, todos ellos jugadores reconocidos por su destreza y compromiso con esta tradición.
Mención especial merece Don Miguel Calderín, quien aprendió el arte del garrote de su padre y de su abuela Cha Pino. Fue uno de los principales transmisores del Juego del Garrote de Gran Canaria desde finales de la década de 1980 hasta su fallecimiento en 2016. Su labor fue esencial para mantener viva esta práctica ancestral”.





REDACCIÓN ELNACIENTEDIGITAL
