PRESENTACIÓN DE DOS NUEVOS LIBROS DE MAR ZERAUS

La presentación será este viernes 17 de octubre a las 18:30 en la Biblioteca Insular de Gran Canaria
Vuelve Mar Zeraus con sus novedades poéticas con dos nuevos libros para deleitarnos con su literatura. Se encuentra la escritura en una etapa creativa imparable, desbordante de emociones y sentimientos. En septiembre tuvo lugar en Valsequillo su última presentación “Calles de metal y aullido” con arrope importante de asistentes que disfrutaron de sus versos.
En esta ocasión, este viernes 17 de octubre, en la Biblioteca Insular de Gran Canaria. Cabildo de Gran Canaria, nos acercará a sus libros «El desarme nuclear de mis recuerdos»(XXXIII Premio Nacional de Poesía Acordes, 2025, Ayuntamiento de Espiel, Córdoba) y «Con sal en la memoria» (IX Premio Nacional de Poesía Treciembre-José Luis Quintanilla Sagüillo, 2025, Valladolid). ERne sta ocasión la acompañarán en el acto Teresa Delgado Duque y Gloria Oliva Martín.
El acto será de entrada libre hasta completar aforo y la autora hace un llamado expresando que le encantaría que todo el que lo desee asista y la acompañe en este momento tan especial.
Como acercamiento a estos dos nuevos poemarios se muestran:
*Un poema del libro «El desarme nuclear de mis recuerdos»:
OLOR A DESVÁN
Un intenso olor a desván
recorre toda la casa.
Mi abuela cimbrea el cuerpo
en la mecedora vieja,
mis padres flotan al ritmo
de ‘Fly me to the moon’, de Sinatra,
y mi hermana y yo jugamos
al pilla pilla por todo el salón.
De repente, alguien enciende la luz,
y, como buenos fantasmas,
desaparecemos.
*Un poema del libro «Con sal en la memoria»:
UN HUÉRFANO CON SAL EN LA MEMORIA
<<Uno que ha crecido de súbito a espaldas de su madre.>>
Gastón Baquero
Ya lo ves, madre,
el niño que se alimentó de la sal
y los sueños de unos pezones heridos,
el que robaba las sardinas del mandil de la noche,
el que escupió a los ombligos de las ballenas,
ese niño que depositaste como un rey
en la cesta del olvido,
al que enseñaste a morir cada mañana
de sábado, el que clama al horizonte
como una letanía los nombres, los apellidos
denegados, prohibidos, repudiados.
Sí, madre, ese niño
que dejó la niñez en unos calcetines ahogados,
que creció de súbito,
ahora camina de espaldas
y jamás mira a la luna,
porque presiente
que los lobos del pasado
se llevarán su sombra entre los colmillos.

