BAJADA DE EL COLMENAR: 14 AÑOS DE ABANDONO

El Ayuntamiento de Valsequillo cumple con El Colmenar: el actual grupo de gobierno, encabezado por Juan Carlos Hernández Atta, impulsa la rehabilitación del acceso al Cuartel
Lo que durante más de una década fue una reivindicación constante, hoy es una realidad en marcha. El Ayuntamiento ha iniciado los trabajos de rehabilitación y protección del acceso principal a El Colmenar Bajo, una zona de altísimo valor paisajístico que ha sufrido catorce años de deterioro acumulado bajo la gestión de Asba-CC.
Una demanda histórica de Juan Carlos Hernández Atta
Este proyecto no es fruto de la improvisación. En numerosas ocasiones durante los últimos años, el ahora alcalde, Juan Carlos Hernández Atta, instó formalmente al anterior grupo de gobierno a que actuara sobre el evidente mal estado del vallado, los muros y los pilares de la bajada al Cuartel.
Tras años de oídos sordos por parte de la administración anterior, el actual equipo de gobierno ha priorizado esta actuación, transformando las críticas en soluciones tangibles para los vecinos.
Los tres ejes de la intervención
El proyecto, centrado en el entorno del Barranco de San Miguel, actúa sobre los puntos críticos que presentaban mayor riesgo y degradación:
- Seguridad Peatonal: Instalación de nuevas barandillas que cumplen con la normativa de protección actual sin romper la estética del entorno.
- Restauración del Paisaje: Reparación integral de muros, pilares y aplacados de piedra, devolviendo la armonía visual a este enclave cultural.
- Eficiencia Lumínica: Sustitución de las luminarias obsoletas por tecnología LED de última generación, mejorando la seguridad nocturna y reduciendo el consumo energético.
Financiación Estratégica
La obra cuenta con el respaldo financiero de la Subvención directa del Cabildo de Gran Canaria (anualidad 2025) a través de la Consejería de Política Territorial y Paisaje, una gestión clave para lograr la regeneración paisajística que el municipio merecía.
«No podíamos permitir que el corazón de El Colmenar Bajo siguiera desmoronándose. Era una cuestión de seguridad y de respeto a nuestra identidad», subrayan desde el consistorio.
