ORIGEN DE LA MOVILIDAD EN GRAN CANARIA 5

DESCUBRIENDO LA HISTORIA 5: LA LLEGADA DEL TRANVÍA

EL MOVIMIENTO EN GRAN CANARIA CAPÍTULO 5

La isla entraba en el umbral del siglo en aquellos finales de 1880, y aunque lenta las noticias que llegaban de más allá de nuestra gloriosa patria: Inglaterra, Holanda, Francia, Alemania estaban sumidas en una revolución industrial que poco a poco iba abriendo fronteras y exportando ideas y artilugios, los buenos años estaban por destronar a la caballería, pero antes, el golpe de teatro nos lo puso el tranvía. Antes de que ningún coche de explosión apareciera en el umbral de las islas.

Antes hacemos hincapié en las modas ascendentes en los coches de caballería todavía en auge. Desde asientos en el techo de los carruajes, hasta brindar el desayuno en pleno viaje, el culto de la muerte con carros adaptados tipo ataúd, la turné de la justicia en sus paseos judiciales, los carnavales que descubren sus primeras carrozas de herradura, todo un mundo de imaginación y contenido para un final de siglo delirante de sueños.

Pero antes de dar el salto a la máquina de vapor, recordemos cariñosamente a la Tartana, que duró más de un siglo en la supervivencia de la necesidad primero, la comunicación segunda y el paseo romántico y turístico a los “guiris” tercero, que le dio el final deseado y mejor preciado de su larga historia.

El parque de Santa Catalina fue el último reducto de los paseos en Tartana hasta bien lejos el siglo XX, la agilidad de una ciudad que se multiplicaba en acciones y movimientos cosmopolitas fue apagando los últimos románticos de las carretas, que hoy duermen su senectud en museos particulares de coleccionistas

Aquella oruga mecánica que chirriaba como un condenado, y emitía una nube de humo a su paso con tremendo machaque de acción, encendió el corazón de la modernidad en la capital de la isla. Las Palmas de Gran Canaria, por fin estrenaba su tranvía que a punto estuvo de ser tirado por bestias. Y que supuso la reforma de otros a nivel nacional. Como los de Bilbao y Santander. Desde 1885 se encontraba en Amberes la construcción de los vagones para el tranvía tirado por caballos y en el transcurso de esos cinco años hubo que readaptarlos al vapor pues la mecánica irrumpía en los medios terrestres con fuerza y hacía pieza inaugural en el trayecto de Las Palmas Puerto de la Luz, primera línea del aparecido y apasionado medio de comunicación.

Aquel medio día del 8 de octubre cargado de flores y guirnaldas, junto al potrero de Las Palmas, lleno de chisteras y políticos de posada, sonaron los pitidos del artefacto mecánico que exhibía un nuevo culto a la ciudad de la arena y el istmo. Los Hermanos Antúnez, fueron los principales valedores de este primer asalto a la modernidad. No faltó la visceral prensa matando tartaneros y tartanas ante la modernidad inminente. Aunque a estos minutos de gloria, asistieran las primeras incomodidades porque el tranvía había nacido viejo 

Las Palmas crecía a ritmo comercial y portuario, el despegue del muelle de Las Palmas, alimentó una nueva sociedad de cara al mar, a lo que venía de fuera y esto en el nacimiento del nuevo siglo XX era todo un reto y plenitud. Ya tenía calles, carreteras cada vez más transitadas y ahora tranvía, pero las noticias de Europa eran muy seductoras en cuanto a evolución industrial, habrá que esperar unos pocos años para asistir al relevo y a la expansión social y comercial junto a la revolución del motor de explosión en pleno nacimiento.

FELI SANTANA

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