LA MOTO DEL ABUELO

Feli SantanaLa vida es una búsqueda continua de momentos y soluciones. En ellos se dibuja el brillo de ilusión y del esfuerzo por los retos y en nuestros antepasados esas motivaciones eran labradas con esmero, en silencio, como apuestas a la evolución hacia un mundo mejor y más viable

Pasaron casi 25 años. El día que decidí iniciar la búsqueda de la moto de «Miguelito Ramírez», mi abuelo. Yo lo recordaba en mi pequeña memoria como un guerrero de su tiempo, un hombre con su máquina, que la usaba para el trabajo, para acudir al mercado, comprar el fruto en las fincas o gestionar soluciones a una vida dura y evolutiva para una familia mejor.

 

 Año 1954

barnet2Él, harto y resignado de dar pedales en la bicicleta de varillas para acudir al mercado todos los días, llevaba tiempo trajinando la posibilidad de dar un salto en la viabilidad y mejora del transporte. Llegó una tarde a casa Benita, “mi abuela” convencido y resuelto: 

Benita. ¡Tenemos que hablar! He visto en Las Palmas, una moto, que podría ayudarnos a mejorar la economía familiar.

¡Tú dirás muchacho! Pero nosotros no tenemos dinero- Le decía con el ánimo de disuadirlo. 

Y mi abuelo insistía con argumentos emocionales de talante diplomático.

-Puedo llevar más ceretos de frutas al mercado, dar más viajes y moverme más rápido. Sin tener que dar tantos pedales.

Bueno, Miguel si tú crees que irá bien a la familia. ¿Por qué no la compras?

Es una Francis Barnett.  «Caballo y cuarto», negra y dorada, con una baca atrás que cabe bastante más carga y un pasajero.

Y ¿cuánto cuesta?, mi niño  

Unas «perrillas» 11.000 pesetas. Pero no sé si tendremos, para comprarla- Comentaba con cara de niño bueno.

Miguel mi niño. El dinero que tú me has ido dando, está todo allí, en el cajón. Yo no he tocado ni una «perra»

Tenía guardado más de 23.000 pesetas. Más de lo que nunca imaginó, de aquellas de las de antes, las que arrejundían. Los ojos de mi abuelo se le abrieron de alegría. Nunca antes se había dado cuenta con tanta fe, que tenía dos tesoros en casa. Mi abuela, además de gran mujer y madre de familia, era una excelente administradora. ¡Qué grande abuela!

Privado, iba Miguel Ramírez al mercado el día después.  Iba a comprar su primera moto la «Paquita», como cariñosamente la apodaron. GC 10.842 de matrícula. Aquella moto iba a ser la segunda moto que llegó al barrio de La Gavia. La primera fue la Triumph 500 de Santiago Valido, meses antes, y que dio pie a que mi abuelo tomara la decisión final después de conversar largo rato con su amigo.

 Año 1994

Tráfico me informa con un historial detallado, que la Francis Barnett de Miguel Ramírez –Matrícula GC 10842- tuvo su último registro de traspaso en mayo de 1972. Estaba a nombre de un tal Antonio Morales y vivía en el Valle los Nueve. C/ tal. N° 17 Telde. Allá tiro yo más contento que unas pascuas, a recuperar definitivamente mi «Paquita».

Toc. Toc. En una casa blanca de grandes ventanales. Con aspecto descuidada, asoma un señor mayor, aparentaba cerca setenta años. Pregunto

¿Es usted D. Antonio Morales?

¿Para qué lo quiere?-contesta, atento y extrañado

Usted me podrá ayudar a encontrarla-Pregunté con lástima y resignación- Verá usted. Vengo a buscar la Francis Barnett, caballo y cuarto -GC 10 842- que perteneció a mi abuelo

¡Dónde estará esa moto ya, cristiano!

Se dio la cachucha “patrás”, se rascó la cabeza y decidió contarme una historia de viejo rencor guardado:

“En el año 1974, me llamaron para el servicio Militar en Melilla y lo primero que hice fue buscar donde guardar mi moto, y pensé que arriba en el palomar, nadie la tocaría. Un lugar bien alto de la azotea de mi casa. Para alejarla de las tentaciones.  Fue una gran moto, serena. Negra con un fileteado dorado, Preciosa. Sonaba de maravilla. Nunca me dejo tirado. Seis meses más tarde. Llego una carta de mi madre, comentando que venían por la moto, si no pagaba las 10 pesetas del impuesto municipal. Le dije a mi madre, que si no podía esperar a que me licenciara, que se la llevara… ¡Y fue lo que hizo el muy cabrón! ¡No partirse un peldaño de la escalera de palo, que consiguió para subir al palomar! Se cargó la moto acuestas y se la llevó… ¡El hijo de puta! Y mi madre acongojada con el miedo y la represión. La mala leche de un «Guindilla» mal nacido. Y mi arrogancia de pensar que no se atrevería a subir al palomar por la moto…”

Mire, nunca me he quedado tan rascado como un piojo por tremenda injusticia. Y ahora veinte años después viene usted a refrescarme el tormento. Si usted la encuentra mándeme una foto. «Dito sea Dios»

La «Francis Barnett» se nos había escapado, una vez más.  Y con aquella cara de nostalgia y decepción nos quedamos los dos compartiendo la pena.

 AÑO 1999

Después de renunciar a continuar la búsqueda inútil de la moto del abuelo, un grupo de amigos extraordinarios, deciden hacerme el regalo restaurada y como sorpresa en el VII Viejas Glorias de Valsequillo. Pueden imaginar cuánta alegría me produjo aquella emocionante edición. Continuaré toda la vida dando las gracias por tan bonito detalle.

Varios días después, llevo la moto del abuelo, a casa de la abuela viva. Y la pongo en marcha en la puerta y espero. Mi abuela y mi madre salieron con lágrimas en los ojos. Mi niño, decía la abuela, me has resucitado al abuelo. El ruido de la moto me delató el recuerdo, como si hubiese llegado del mercado ahora.

 AÑO 2020

La Francis Barnett «Caballo y cuarto» modelo Merlín nació de la fusión y el matrimonio de dos familias, el capitán Gordon Inglesby Francis con la familia Arthur Barnett. Los dos eran fabricantes de motocicletas y la fusión con el casorio de sus hijos, vino a fusionar las decadencias económicas del bando Francis, con el del adinerado Arthur. Cuya unión produjo un nuevo rumbo a dichas firmas Francis & Barnet. Fabricó estupendas motocicletas que se distribuyeron por todo el mundo. 

A las islas Canarias, llegaron dos modelos bien recordados; la Merlín 122cc y la Falcón 250cc. La unidad que adquirió el abuelo en el 1955, llegó a las islas en los años 50: 1946/1953 – Merlín modelos 52, 53, 57, 59, 61, 63, motor Villiers 10D 122cc con caja de cambios de 3 velocidades con marco rígido y de resorte, color negro: en 2004, el Merlin fue mencionado honorablemente en The Butlers Orchard Motorcycle Show en Maryland, Estados Unidos. Tomando el primer lugar en el Westminster Maryland Antique Motor Cycle Show.

Actualmente la moto del relato descansa en el Rincón Viejas Glorias como plenitud y recuerdo en referencia a la historia del abuelo y su pasión por las motos que alcanzó nuestros días.

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