LA MOTO QUE ME ATROPELLÓ

Feli Santana
Feli Santana cargado de anécdotas y costumbrismo

Me encontré con Antonio Sánchez, Un Señor simpático que hacía años que no veía. Se alegró mucho de verme y lo primero que me contó fue:

– ¿Te acuerdas Feli, cuando te atropellé con la moto, tendrías 4/5 años?

Aquello dio pie, a mi curiosidad y anhelo en descubrir el pasado de tal historia y sobre todo saber de la moto.

– ¿Dónde tiene la moto Antonio?.

-Bueno. ¿Dónde estará esa “Amoto” ahora? – Me dijo con cierta nostalgia- Hace más de 20 años que se vendió. Nunca más volví a saber de ella. Era una MV Agusta 150. Azul y Plata. ¿Preciosa y cómo sonaba! ¡Una señora de moto italiana! Domingo Pérez tenía otra igual, las compramos juntas. ¡Preciosas!

– ¿Usted recuerda la matricula Antoñito?

AMOTO

– ¡Por supuesto!  ¿No me voy acordar con el cariño que le tenía?

 Se me encendió una luz de consulta y delante de Antoñito hice una llamada por el móvil a un amigo coleccionista.

-Estoy buscando la moto que me atropelló cuando tenía 4 años. Está en busca y captura.

Pertenece a mi pasado y probablemente a esta afición desmedida que siempre me ha asaltado.

– ¿Qué moto hablamos amigo?  

-GC 31823. MV Agusta 150 Sella GT . Avisa si la encuentras que es mía.

Hubo un pequeño silencio. Y seguidamente afirmó.

-No la busques más, la tengo abajo en el garaje. Aunque ésa te va a costar una buena pasta. O un buen trueque-Comentó con buena dosis de cachondeo.

– Vale. Te la cambio por una Suzuki 650 Katana turbo, única en Canarias y… – No me dejó terminar.

– ¡Hecho!

Me quedé mirando para Antoñito, que no daba crédito a la conversación que oyó y le dije:

– Ya está. Antoñito. Si la quiere se  la regalo- Porque era suya- ¿o se la guardo? Pero cuéntame la historia detallada de cuando me atropelló.

-¡Irenita! ¡¡Ponga dos botellines!! Que Felillo me acaba de refrescar la memoria. La moto es para tí. Que para eso te atropelló.

Corría el año 1968….

La carretera de tierra de la Higuera mayor a La Gavia se hizo en los años cincuenta. La hicieron los poceros para subir la maquinaria de los pozos del barranquillo y la Asomadilla. Era estrecha y tortuosa y se hizo su mayoría a pico y pala. Se pasaban muchas calamidades, para moverse.

Yo empecé a trabajar en las Aguas de San Roque en 1964. Yo creo que tu no habías nacido todavía. Le recordé que nací en el 63.

¡¡Tenías un año!! Entonces. La moto, la MV Agusta, la compré en el 1967. Antes no había coches. Todo el mundo compraba su moto para ir a trabajar.

Un domingo que bajaba por la pista de tierra, por la Pepina, donde la casa de tu familia, despacio con mi mujer atrás. Sentada de lado. Las mujeres todavía no se escarranchaban en las motos. Estaba mal visto.  A la altura de casa tus abuelos  salió un chiquillo corriendo. Tú, muchacho. No me dio tiempo a parar, freno y como la carretera era de tierra, derrapó la moto. Mira, los tres por los suelos.

Tremendo disgusto para mi mujer, fue poco el golpe que te llevaste, Pero, ¿Quién se iba a esperar que salieras corriendo, Felillo?

Pero espera.  ¿Tú sabes que después en el año 1976, cuando compré el Seat 850?  A las pocas semanas de comprarlo Iba yo con mi familia bajando por el mismo sitio. Delante de la casa salió tu primo corriendo otra vez. ¡Freno!, Y le di un golpe que cayó pallá.

Mira, tú crees que se repitió la historia, casi diez años después. A partir de aquel día yo paso delante casa tu abuelo tocando la pita y los ojos se me van a salir del casco, por si «salta un gato» u otro chiquillo.

-Gracias Antoñito. Le recuerdo que su MV Agusta la tiene para cuando quiera dar un paseo.  Es suya.

Antoñito Sánchez murió. En el año 2004

Año 2008.

Estando fuera la casa mi abuela con mi familia charlando, se vuelve a producir otro atropello. Esta vez es otro primo el que sale volando por el golpe de un coche.

Y ya van tres. Las historias a veces se repiten. Y no aprendemos.

FELI SANTANA

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