LOS TIBICENAS DE LA MITOLOGÍA GUANCHE

La leyenda de los Tibicenas es una pieza fascinante de la mitología canaria, que entrelaza las antiguas creencias de los aborígenes con el imaginario cristiano. Los Tibicenas, también conocidos como Guacanchas en Tenerife, eran perros demoníacos que habitaban en cuevas y barrancos, aterrorizando a los antiguos pobladores de las islas. Estos seres eran descritos como animales de gran tamaño, con pelaje negro y espeso, y su figura espectral ha llegado hasta nosotros gracias a la tradición oral.
Aunque no hay certeza sobre si estos seres eran mitos o basados en alguna realidad, lo que sí es evidente es el profundo temor que inspiraban en los antiguos canarios, quienes incluso les ofrecían sacrificios y les rendían culto en un intento por apaciguarlos. Con el tiempo, estas creencias paganas se fundieron con la cristianización de las islas, dando lugar a nuevas tradiciones que incorporaban elementos de ambas culturas.

Un ejemplo claro de esta fusión es la festividad de «La suelta del perro maldito» en Valsequillo, que guarda una conexión simbólica con los antiguos Tibicenas. En este contexto, resulta interesante la figura del gran escultor canario Luján Pérez, quien en 1803 esculpió la imagen del Arcángel San Miguel. Lo peculiar de esta obra es que a los pies del arcángel no yace el tradicional dragón, sino un perro, una referencia que parece conectar directamente con las leyendas locales de los perros demoníacos. Así, la historia, la leyenda y la tradición se entrelazan en un ciclo continuo, preservando el legado cultural de las Islas Canarias.
La Suelta del Perro Maldito es una tradición profundamente arraigada en el municipio de Valsequillo, celebrada cada 29 de septiembre en honor a San Miguel, el patrono del lugar. Gracias al compromiso con la historia y la tradición, los vecinos y vecinas de Valsequillo han logrado recuperar un legado único que remonta a tiempos antiguos.
En la antigüedad, existía en Valsequillo una creencia popular que llenaba de temor a la comunidad: la noche previa al Día de San Miguel, el diablo, en forma de un perro maldito, se liberaba de las cadenas del arcángel, trayendo consigo la liberación de todos los males. Este mito, que envolvía al pueblo en una atmósfera de misterio y miedo, era transmitido a través de cuentos y relatos de brujas y demonios, los cuales atemorizaban especialmente a los más pequeños.
Durante esa noche, los niños se refugiaban en sus casas mientras que los adultos se dedicaban a rezar con fervor a San Miguel, pidiendo su protección y el fin de las posibles desgracias que pudiera traer el perro maldito. Era común escuchar frases como «No te acerques a los barrancos, que el diablo anda suelto», en un intento por mantener a la gente alejada de cualquier peligro que pudiera surgir.
Hoy en día, esta tradición no solo mantiene viva la memoria de aquellos relatos, sino que también refuerza el sentido de identidad y pertenencia de la comunidad, convirtiéndose en una celebración simbólica que une a las generaciones en torno a la figura protectora de San Miguel.
Después de un periodo de abandono, en 1987 el colectivo Almogaren decidió recuperar la festividad de la Suelta del Perro Maldito, transformándola en un espectáculo impresionante de luces, color y música que cada 28 de septiembre envuelve el casco de Valsequillo. Este colectivo no solo revitalizó una antigua tradición, sino que la adaptó a los tiempos modernos, convirtiéndola en una experiencia visual y artística que supera las expectativas año tras año.
La temática del evento varía en cada edición, reflejando problemáticas actuales de la sociedad, lo que ha permitido que la celebración vaya más allá del ámbito meramente tradicional. De este modo, la Suelta del Perro Maldito se ha convertido en un referente cultural de gran relevancia para el archipiélago Canario.
En la realización de este espectáculo, puede llegar a participar un gran número de personas, quienes se integran en talleres de preparación de vestuarios, guiones y ensayos que comienzan durante los meses de verano. Esta participación colectiva no solo refuerza el sentido de identidad local, sino que fomenta la colaboración y creatividad, haciendo que la festividad sea un evento público que involucra a todas las generaciones de Valsequillo.
JURRIA AZAMOTAN (VALSEQUILLO)
Nota de la redacción:
Teniendo en cuenta la proximidad de la representación del Perro Maldito 2025, este artículo de la Jurria Azamotan puede arrojar un poco de luz a las posible relación de este ser demoníaco con mitos de los antiguos canarios.
