CÓRDOBA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD (3)

Anoche entre los guitarreos y cantares del sur, con el ambiente granadino, acabamos pletóricos comiendo pescadito frito con Gin-tónic, -después de haber cenado, a orillas del rio Genil a la sombra luminosa de la Alhambra- en la puerta del hostal del barrio, descansamos de un buen pateo por el Albaicin en una noche copiosa de lluvia agradable.

Churritos gustosos con café con leche para enfilar la mañana, a la salida de esta perla de Andalucía rumbo a Jaén. Tierra de ondulaciones ordenadas de olivos, campos verdes que se pierden en los valles aderezados de rama antigua y sudor de hombre que cultiva el querido aceite de oliva. Como rezaba la canción de «Jarcha» aceituneros altivos, decirle a mi alma quien, quien plantó los olivos, andaluces de Jaén.

La capital es un fuerte medieval, custodiado por el castillo de Santa Catalina, imponente con Parador Nacional incluido. Que conforman una ruta de fortalezas medievales, que surcan toda la provincia y que da una dimensión de la Edad Media y sus cruzadas con los moros y cristianos. Continuar por las carreteras nacionales en busca de los campos bañados por el Guadalquivir en sus tierras altas, descubriendo pequeños núcleos urbanos que viven en otro tiempo de actividad y apegados a la tierra de cultivo y a las recolectas hortofrutícolas.

Acercarnos a otra de las joyas de esta España tradicional es encontrarnos la provincia de Córdoba y acceder a su centro histórico y urbanístico: increíble colorido, patios que impresionan, de macetas y geranios, callejuelas que se esconden bajo de arcos que desvelan, antigüedades que prevalecen con el paso de las culturas, romanas, musulmanas y cristianas. Tanta belleza histórica artística y sacra impresiona, tantos misterios que encierran los lugares sagrados del culto alimentan su leyenda.

La Mezquita de Córdoba es un claro y monumental ejemplo de maravilla arquitectónica, acongoja su increíble belleza desmesurada, sus dobles arcos montados, sus piedras preciosas incrustadas, cuanto despilfarro de poder sobre una obra para la historia. Hoy es patrimonio de la humanidad con méritos enaltecidos. Sin duda otra joya de esta España del sur. La que del paseo y descubrimiento en moto alimenta mi orgullo de patria.

Me he quedado impresionado con los desfiles de Semana Santa, la cultura de los tronos, los nazarenos con sus capirotes de colores, el fervor emocionado de los protocolos, los pasos, los penitentes. Confieso que no había vivido esta experiencia religiosa en su manifestación multitudinaria y popular y es cuanto menos un fenómeno social de religiosidad digno de vivirlo.

Córdoba encierra ese encanto místico que elevan su interés turístico y cultural y viven con mucho arraigo sus fiestas exponenciales. Las ferias del caballo, concurso de apertura de patios florales, la riqueza inmensa de su patrimonio, es un bien de interés mundial.

Hemos alcanzado el cénit de la escapada Canarias ibérica, seguimos bajando al sur ahora, queremos conocer el encanto de los pueblos blancos que se esconden más allá de la Sierra de Grazalema, queremos oír y vivir las noches y días de Ronda y sus enclaves. Con 230 kilómetros más, ya vamos por 700 km contando experiencias que la vida nos cultiva.

 Lo seguiremos enhebrando.

FELI SANTANA

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