LAS VEGAS ENTRE EL AYER Y EL SIEMPRE

Tradición, romería y relevo generacional en unas fiestas que mantienen vivo el alma popular de Las Vegas de Valsequillo
Hay pueblos que, a medida que evolucionan sus costumbres y aparecen nuevas generaciones, van cambiando su fisionomía, su carácter y hasta sus modales. Todo deriva hacia nuevos conceptos de sociedad, sin perder la esencia que los mantuvo vigentes en el pasado. Y es en ese apartado donde encontramos el arraigo a las viejas escuelas del comportamiento festivo y social.
Las Vegas de Valsequillo, núcleo eminentemente agrícola y ganadero, aunque venido a menos con el paso del tiempo, guarda todavía esa esencia de antaño. Los chavales que van despuntando siguen los viejos patrones sociales y alimentan las fiestas desde el respeto a la tradición, con la farándula propia de las costumbres heredadas. Así, la Escala en Hi-Fi de jóvenes y mayores sigue siendo el mejor karaoke del pasado, con ese glamour sencillo y entrañable de pueblo.
Las verbenas y los actos culturales y musicales mantienen viva la llama festiva, con el Encuentro de Verseadores Paquito Sánchez como una de sus grandes referencias. A ello se suman los concursos de gastronomía, los sorteos de la lotería y los actos religiosos, con la procesión y el culto a la Virgen Nuestra Señora de Las Vegas, que goza de una devota participación vecinal. Los enramados de flores dejan constancia de ese tributo popular, aunque también asoma la decadencia de las misas cada varias semanas y la desbandada progresiva de feligreses.
Ayer, la romería volvió a alegrar una tarde fresca, con señales de la DANA en el ambiente. Apenas un calabobos intermitente hizo sacudir el frío entre la “ronería” y los bailes de taifas que, acompañados por rondallas y agrupaciones llegadas de otros municipios, pusieron la nota de color y canariedad a la jornada.
Numeroso público compartió una gran paella, mientras los servicios municipales de emergencia, seguridad y limpieza dieron buena muestra de profesionalidad durante todo el desarrollo de los actos.
Mención especial merece la Comisión de Fiestas de Las Vegas, cuyo joven presidente, Francisco Sánchez, comienza a despuntar maneras como relevo generacional. Con alegría, actitud y un notable derroche de ilusión; el barrio vuelve a sentirse arropado por quienes mantienen la retaguardia de la enseñanza y la memoria colectiva.
Sabor a pueblo, olor a romería y aires de una esencia que no se olvida. Así se manifiestan todavía, en muchos rincones de Gran Canaria, las fiestas patronales: de manera espontánea, cercana y profundamente popular.
Con alegría. Y con tradición.
Feli Santana
