42 AÑOS DE LUCHA

FRANCISCO GONZÁLEZNo había aún pasado un año de la muerte de Franco cuando en Mayo de 1976 se presentan en Barcelona las I Jornadas Catalana de Dona en Barcelona. Las mujeres canarias no tardaron en coger el guante y en diciembre de ese mismo año se autoconvocan en Tenerife con el fin de elaborar un programa mínimo que defendiese los derechos de la mujer y les llevara hacia un plano de igualdad con los hombres.

Para Chari Armas, aquel principio fue muy complicado pues estaba muy arraigado la defensa de los partidos. Así, «lo primero que se tuvo que hacer era dejar de enarbolar las siglas para pasar a una acción conjunta. Eso por suerte», señala, «no fue difícil y de ahí nació la Coordinadora Feminista de Canarias». Era el año 1978 cuando ya las mujeres canarias salían a la calle bajo una sola sigla haciendo que sus protestas y reivindicaciones fueran unánimes bajo una sola voz.

 

MUJER LUCHA 1Se trataba de un replanteamiento social que cambiase por completo el papel que desempeñaba la mujer en la sociedad española y en este caso en Canarias. «Era preciso que la mujer estuviera presente en todos los estamentos y que su voz pasase de perderse en medio de la nada para que fuese escuchado en todos los ámbitos», señalaba otra de las pioneras de aquella época, la periodista Herminia Fajardo.

En Gran Canaria se organizaron desde el año 1976 -1977 distintos colectivos feministas. Asociación de Mujeres Canarias, Organización Democrática de la Mujer, el Frente de Liberación de la Mujer, el Frente Feminista (en Las Palmas de Gran Canaria), el Colectivo de Mujeres de Gáldar, el Colectivo Isidora Duncan, de Telde y el Colectivo de Mujeres de Vecindario.

Herminia Fajardo recuerda que uno de los principales objetivos era sacar del Código Penal el adulterio y posteriormente luchas por el divorcio y el derecho al aborto. «Las mujeres no teníamos ningún poder de decisión. Era tal el desprecio hacia sus derechos que cuando ibas a comisaría a interponer una denuncia prácticamente no te hacían ni caso».

 Todos estos colectivos tuvieron presente que lo importante era la unidad para llevar una acción reivindicativa conjunta.

El primero de los actos unitario fue una manifestación que se llevó a cabo el ocho de marzo de 1978 recorriendo las principales calles de la ciudad con dos premisas fundamentales: la legalización de los anticonceptivos y del aborto.

El camino comenzaba a abrirse en los barrios, en las fábricas, en la sanidad, en las universidades.

Para Chari Armas, «lo primero que tuvimos que hacer era que los partidos de izquierda fueran conscientes de estas reivindicaciones y las hicieran propias. No fue una tarea fácil pues en el machismo impregnaba a todos después de cuarenta años de dictadura, donde se había establecido que el papel de la mujer donde mejor estaba era en su casa».

Aquellas mujeres iban consiguiendo pequeños objetivos pero muy lentamente, al fin y al cabo «los organismos de poder estaban en casi totalidad en manos de hombres aun de derecha con planteamientos arcaicos».

El lenguaje no sexista era otra de sus banderas y su compromiso fue extendiéndose a otras luchas democráticas como el No a la OTAN, movimientos ecologistas y sindical y, en todos ellos, las mujeres empezaban a tener presencia. Su participación en la política activa iba andando y ya comenzaban a estar en las listas electorales aunque en muy pocos casos en los puestos de salida.MUJER LUCHA 2

Las mujeres ya habían llevado a cabo importantes reivindicaciones desde los últimos años del franquismo en la defensa de sus maridos detenidos en plena dictadura. Se habían encerrado en iglesias y no se achicaban ante el dictador. A principios de la nueva etapa política, con un futuro aún incierto, en algunos colectivos las mujeres destacaban en su participación como lo fue en la huelga de Abengoa, en el encierro de parados, con los aparceros y dirigiendo una asamblea en la huelga del metal en el año 1977 donde la única mujer, Marcela Padrón, llevaba la voz cantante. Era el principio de una lucha que aún continúa.

Chari Armas se lamenta como muchas porque esas reivindicaciones siguen al pie del cañón, «como es el de la defensa de las mujeres que trabajan en la limpieza o en la labores del hogar, que no se les ha reconocido su justo valor».

En el papel sindical las mujeres comenzaban a tener su participación en las distintas organizaciones y en las asambleas ya comenzaban a repuntar su papel organizativa. Los partidos políticos comenzaban a incluir a algunas mujeres en sus filas, para atraer el voto femenino en una sociedad totalmente machista incluso desde el punto de vista de muchas mujeres.

En este movimiento cabe recordar a las luchadoras Isabel Suárez, Mari Carmen Martín, Ana Doreste, Asunción González, Chari Armas, Luz Caballero, Antonia Acosta, Alicia Reyes, Ángeles Sosa, Herminia Fajardo, María Nebot y otras muchas.

El papel de la mujer ha sido menospreciado pero no deja de ser una apreciación realmente cierta que «si paran las mujeres, se para el mundo». Aún queda mucho por recorrer, pero se ha andado bastante.

FRANCISCO GONZÁLEZ CONCEPCIÓN

No había aún pasado un año de la muerte de Franco cuando en Mayo de 1976 se presentan en Barcelona las I Jornadas Catalana de Dona en Barcelona. Las mujeres canarias no tardaron en coger el guante y en diciembre de ese mismo año se autoconvocan en Tenerife con el fin de elaborar un programa mínimo que defendiese los derechos de la mujer y les llevara hacia un plano de igualdad con los hombres.

Para Chari Armas, aquel principio fue muy complicado pues estaba muy arraigado la defensa de los partidos. Así, «lo primero que se tuvo que hacer era dejar de enarbolar las siglas para pasar a una acción conjunta. Eso por suerte», señala, «no fue difícil y de ahí nació la Coordinadora Feminista de Canarias». Era el año 1978 cuando ya las mujeres canarias salían a la calle bajo una sola sigla haciendo que sus protestas y reivindicaciones fueran unánimes bajo una sola voz.

Se trataba de un replanteamiento social que cambiase por completo el papel que desempeñaba la mujer en la sociedad española y en este caso en Canarias. «Era preciso que la mujer estuviera presente en todos los estamentos y que su voz pasase de perderse en medio de la nada para que fuese escuchado en todos los ámbitos», señalaba otra de las pioneras de aquella época, la periodista Herminia Fajardo.

En Gran Canaria se organizaron desde el año 1976 -1977 distintos colectivos feministas. Asociación de Mujeres Canarias, Organización Democrática de la Mujer, el Frente de Liberación de la Mujer, el Frente Feminista (en Las Palmas de Gran Canaria), el Colectivo de Mujeres de Gáldar, el Colectivo Isidora Duncan, de Telde y el Colectivo de Mujeres de Vecindario.

Herminia Fajardo recuerda que uno de los principales objetivos era sacar del Código Penal el adulterio y posteriormente luchas por el divorcio y el derecho al aborto. «Las mujeres no teníamos ningún poder de decisión. Era tal el desprecio hacia sus derechos que cuando ibas a comisaría a interponer una denuncia prácticamente no te hacían ni caso».

Todos estos colectivos tuvieron presente que lo importante era la unidad para llevar una acción reivindicativa conjunta.

El primero de los actos unitario fue una manifestación que se llevó a cabo el ocho de marzo de 1978 recorriendo las principales calles de la ciudad con dos premisas fundamentales: la legalización de los anticonceptivos y del aborto.

El camino comenzaba a abrirse en los barrios, en las fábricas, en la sanidad, en las universidades.

Para Chari Armas, «lo primero que tuvimos que hacer era que los partidos de izquierda fueran conscientes de estas reivindicaciones y las hicieran propias. No fue una tarea fácil pues en el machismo impregnaba a todos después de cuarenta años de dictadura, donde se había establecido que el papel de la mujer donde mejor estaba era en su casa».

Aquellas mujeres iban consiguiendo pequeños objetivos pero muy lentamente, al fin y al cabo «los organismos de poder estaban en casi totalidad en manos de hombres aun de derecha con planteamientos arcaicos».

El lenguaje no sexista era otra de sus banderas y su compromiso fue extendiéndose a otras luchas democráticas como el No a la OTAN, movimientos ecologistas y sindical y, en todos ellos, las mujeres empezaban a tener presencia. Su participación en la política activa iba andando y ya comenzaban a estar en las listas electorales aunque en muy pocos casos en los puestos de salida.

Las mujeres ya habían llevado a cabo importantes reivindicaciones desde los últimos años del franquismo en la defensa de sus maridos detenidos en plena dictadura. Se habían encerrado en iglesias y no se achicaban ante el dictador. A principios de la nueva etapa política, con un futuro aún incierto, en algunos colectivos las mujeres destacaban en su participación como lo fue en la huelga de Abengoa, en el encierro de parados, con los aparceros y dirigiendo una asamblea en la huelga del metal en el año 1977 donde la única mujer, Marcela Padrón, llevaba la voz cantante. Era el principio de una lucha que aún continúa.

Chari Armas se lamenta como muchas porque esas reivindicaciones siguen al pie del cañón, «como es el de la defensa de las mujeres que trabajan en la limpieza o en la labores del hogar, que no se les ha reconocido su justo valor».

En el papel sindical las mujeres comenzaban a tener su participación en las distintas organizaciones y en las asambleas ya comenzaban a repuntar su papel organizativa. Los partidos políticos comenzaban a incluir a algunas mujeres en sus filas, para atraer el voto femenino en una sociedad totalmente machista incluso desde el punto de vista de muchas mujeres.

En este movimiento cabe recordar a las luchadoras Isabel Suárez, Mari Carmen Martín, Ana Doreste, Asunción González, Chari Armas, Luz Caballero, Antonia Acosta, Alicia Reyes, Ángeles Sosa, Herminia Fajardo, María Nebot y otras muchas.

El papel de la mujer ha sido menospreciado pero no deja de ser una apreciación realmente cierta que «si paran las mujeres, se para el mundo». Aún queda mucho por recorrer, pero se ha andado bastante.

FRANCISCO GONZÁLEZ CONCEPCIÓN

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