VALSEQUILLO ES LA MEJOR VACUNA

Octavio Montesdeoca 25 años de valsequillero

Comienzo escribiendo este artículo de opinión, consciente de lo complicada que está la situación sanitaria, pero con la esperanza de poder vencer al “bicho” si todos y cada uno de nosotros cumple con su responsabilidad.

Para todos aquellos que hayamos perdido amigos y/o familiares en el camino, hablar de la economía es poco menos que faltarles el respeto. Y al mismo tiempo, para todas aquellas pequeñas empresas que se asoman al abismo de la quiebra, no incentivar al consumo, es poco menos que lanzarse al vacío y sin paracaídas.

Soy consciente que diga lo que diga habrá más detractores que partidarios, porque así ha sido y será por los siglos de los siglos en un país tan especial y particular como es España. Pero todo aquel que me conoce sabe que soy una persona sincera, que dice siempre lo que piensa.

La pandemia lo va a cambiar todo tal y como lo conocemos. De hecho ya hemos empezado a cambiar. En un país con tantas costumbres de celebrarlo y festejarlo todo, llevamos 8 meses sin fiestas, sin actos multitudinarios, sin público en los espectáculos deportivos, sin procesiones, sin romerías…pero con muchas más horas delante del ordenador, más pegados que nunca al móvil, haciendo pedidos telefónicos a los restaurantes, y comprando todo lo inimaginable por internet.

Todos sabemos del potencial de los recursos que tiene nuestro pueblo

Unos dirán que gracias a la tecnología estamos vivos, pero yo creo que es al revés, que la tecnología nos separa de la vida, o por lo menos de la vida real y en vivo…  sin pantallas de por medio, sin filtros, sin maquillajes. Yo sigo siendo ese romántico empedernido que intenta observar todos los atardeceres en cada pueblo, cada isla, cada país que visito. Que intento escuchar a los mayores que nos transmiten su sabiduría sin pedirnos nada a cambio. (Para que me entiendan los más jóvenes: los mayores nos dan una “Masterclass”, sin que tengamos que suscribirnos a su canal y tener que comernos la publicidad antes de que comience el tutorial). Probablemente los menores de 20 años que lean este escrito, pensarán que estoy “pasado de moda” y que en “internet está todo”, y lo único que tenemos que hacer es saber publicar los mejores “selfies” en las redes sociales, porque así conseguirán millones de “followers” y ganar dinero vendiendo su vida como “influencers”. Pero yo sigo pensando que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, que desaprendemos mirando las pantallas, lo que aprendíamos leyendo a los clásicos. Está claro que, igual que me pasa con mi hija adolescente, no nos pondremos de acuerdo nunca.

Todos sabemos del potencial de los recursos que tiene nuestro pueblo, pero no se explotan adecuadamente, o por lo menos no se generan los empleos necesarios para el arraigo de la población. Pero la culpa de esto es de todos nosotros. En menor o mayor medida hemos preferido la capital al campo, vamos al centro comercial, en vez de comprar en la tienda de aceite y vinagre de toda la vida, preferimos la ciudad con todas las comodidades (e incomodidades) del mundo, compramos el queso manchego, porque lo pusieron de oferta, 9,99euros/kg en el hipermercado que está a media hora en coche, para luego pasar 15 minutos por los pasillos conduciendo un carrito de la compra que se nos va hacia la derecha, y que llenamos hasta los topes, porque al final, en vez de un trozo de queso del país que nos hubiera costado 10euros/kg en una tienda en la que trabaja un vecino de nuestro pueblo que nos conoce, y nos manda recuerdos para nuestra familia, y que antes había una como mínimo en cada barrio…acabamos tardando 3 horas entre la ida en coche, el paseo con el carro desde el parking hasta la tercera planta del centro comercial, la espera en la cola de una de las tres cajeras que hay, porque la multinacional no pone más personal, y por último cuando logramos salir del hipermercado, hay un atasco monumental. Y encima nos hemos gastado 150 euros, “por si acaso, me lo llevo, que la comida siempre se gasta”.

En este caso hemos sido víctimas del MARKETING: “Conjunto de técnicas y estudios que tienen como objeto mejorar la comercialización de un producto”. Otros dirán que nos manejan como títeres. Ustedes utilicen una u otra acepción.

Nuestras tiendas de cercanía de aceite y vinagre

Fuimos a ahorrarnos 1 céntimo (diferencia entre el queso del país a 10euros/kg y el que está de oferta en el hipermercado a 9.99euros/kg), y nos gastamos 150 euros; la mayor parte de los productos comprados son de fuera; si acaso lo “envasan en Canarias”, la materia prima viene de afuera; el Hipermercado pertenece a una multinacional y contrata al personal mínimo, por lo que los beneficios se van de Canarias; estos “monstruos capitalistas” propician el “comercio injusto”, explotando al productor para lograr mayores beneficios; al decidir comprar en los centros comerciales hemos contaminado con nuestro coche y la mayor parte de los productos llevan embalajes de plásticos innecesarios, además de conservantes, colorantes cancerígenos…etc.

 Y por si todo esto fuera poco, al mismo tiempo hemos hundido al pobre ganadero canario que lucha por sobrevivir, sometido a los mayores controles sanitarios del mundo, reconocido como los mejores quesos del mundo, pero poco menos que insultado cada vez que intenta ganarse la vida dignamente vendiendo sus productos en los mercadillos de nuestra isla. En verdad este ejemplo de un kilo de queso se puede extrapolar a cualquier otro producto de la tierra como es el vino, la miel, las verduras, las frutas, la artesanía…etc.

…y a estas alturas de la película… ¿dónde entra Valsequillo en esta maraña de intereses económicos difíciles de evadir? Opino que Valsequillo, así como otros muchos lugares en nuestro país, por sus características de lejanía a las grandes poblaciones, la cantidad de territorio deshabitado, los recursos agrícolas, ganaderos, patrimoniales y, las energías renovables sin explotar (en barbecho); la posibilidad de teletrabajar; la mejora en las comunicaciones viarias; la conservación de la naturaleza;  y sobretodo el modelo económico tradicional heredado de nuestros antepasados, hacen de Valsequillo de Gran Canaria: LA MEJOR VACUNA CONTRA LA CRISIS QUE SE AVECINA.

¿O es que no recuerdan como sus padres salían adelante con mucho menos dinero del que nosotros tenemos? Es verdad que eran otros tiempos, pero nuestros antepasados pasaron hambre, y hoy en día, el problema es cómo pagar la hipoteca, o que no me corten la luz, el agua…pero seguimos teniendo un móvil en el bolsillo (algunos) que cuesta más que el salario mínimo interprofesional.

Ellos convivían con el medio ambiente, aprovechando al máximo sus recursos, pero al mismo tiempo sin esquilmarlos, ya que de su renovación, dependía su supervivencia. Un ejemplo: ahora que ha empezado a llover y saldrán las setas, si queremos que perduren no podemos arrasarlas (pan para hoy y hambre pá mañana), sino que debemos dejar caer las esporas que germinarán para el año que viene, y eso se consigue llevándolas en un “cereto” de mimbre y no en un derivado del contaminante petróleo, llamado bolsa de plástico.

El cultivo del campo nos enriquece

Los efectos económicos de esta pandemia van a ser devastadores. Muchas empresas cerrarán y mandarán a su personal al paro y no nos recuperaremos en mucho tiempo.

 No podemos caer de nuevo en el error de “poner todos los huevos en la misma cesta” del turismo, porque precisamente va a ser el sector más afectado (si la gente no tiene trabajo, no puede viajar). Pero tenemos nuestra propia vacuna que no es ni más ni menos que reactivar la tan nombrada SOBERANÍA ALIMENTARIA (no depender del comercio con el exterior, sino ser autosuficientes con nuestros productos). 

Tenemos ante nosotros el reto más importante de nuestras vidas y tenemos que ser valientes por el bien de nuestros seres queridos. Desprendernos de lo superfluo (lo material), porque probablemente “nunca fue necesario”, comenzar a escribir nuestro propio futuro, sin que decidan por nosotros las multinacionales capitalistas (estamos viviendo el final de este sistema) y recuperar la esencia rural que nunca debimos perder.

Soy hijo de agricultores, y a mucha honra. Mi madre siempre dice que crecí tanto porque mientras ella cogía los tomates, yo jugaba lleno de “guano” (fertilizante) en medio de los surcos.

Sintámonos orgullosos de nuestros orígenes, conservemos nuestras tradiciones, respetemos a nuestros mayores y sobre todo escribamos el futuro TODOS JUNTOS.

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