REHENES DE LA BANCA

La relación entre la banca y sus clientes nunca ha sido equilibrada pero se aceptaba a favor del trato que se recibía. En los últimos años los ciudadanos se sienten maltratados por unas entidades cada vez más deshumanizadas

Víctimas y rehenes. Así es como se sienten la mayoría de los ciudadanos españoles respecto a la banca en los tiempos actuales. Necesitamos a las entidades financieras para poder comprarnos una casa, tener una tarjeta de pago, cobrar la nómina o la pensión, pagar cómodamente las actividades extraescolares de nuestro hijos, comprar online y tener seguros los pocos o muchos ahorros de cada cual.

Hasta hace unos años la relación era un 40%-60%, a favor de la banca. El ciudadano cubría sus necesidades financieras y a cambio, las entidades hacían negocio y ganaban dinero a nuestra costa. Había desequilibrio pero se asumía en pro de un trato directo y cercano, sobre todo en las cajas de ahorros.

La banca aprovecha la pandemia para deshumanizarse

Ahora todo aquello es pasado. Las entidades siguen haciendo negocio con nuestras necesidades financieras pero se han deshumanizado por completo. Al cliente se le cobra por absolutamente todo y se le obliga a hacer todas las gestiones por internet, con independencia de su edad y su relación con las nuevas tecnologías. A la persona mayor que no sabe sacar el dinero en el cajero se le cobra por retirarlo en ventanilla y si va todas las semanas, cada vez dos euros. Luego las entidades dan las cifras de lo bien que marcha el trasvase de clientes a internet pero es que no dejan otra opción. O operas en la web o te despluman.

Los empleados de la banca sufren también en esta nueva era, en la que han dejado de ser facilitadores del crédito y asesores financieros para convertirse en ‘meros vendedores’, obligados bajo fuertes presiones a colocar productos a los clientes bajo el yugo de los ERE y todo para contribuir al aumento del beneficio y la rentabilidad. Desde hace días, en las páginas online de venta de productos de segunda mano hay decenas de ofertas de televisores que una conocida entidad está obligando a vender a sus empleados. Cada uno debe colocar dos. Muchos clientes las están comprando para poder acceder a un crédito y luego la revenden por internet aún perdiendo dinero, pero es el precio que deben pagar. Y como las opciones de cambiar de entidad son muy reducidas y todos se mueven en las mismas condiciones es lo que hay.

Nuevos y peores tiempos.

SILVIA FERNÁNDEZ

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