OPINIÓN

ESPERANZAS EN LAS ANDANZAS

Cómo resumir un año gastado desde la tónica social del pueblo, cómo sacudir el malestar, la zozobra y las apatías ante tantas cosas que no queremos y que la pluralidad y el civismo inconsciente limita.

No es hartera, es cansino, es una realidad que nos devuelve a pasos andados, una lentitud en el anhelo que no remite, ni sosiega, que en sus revelaciones hace cansino los desarrollos con los mismos patrones, con los mismos eslabones sin criterios. Cuando damos una mirada generosa a lo posible y nos muestra la cara nefasta de lo imposible. Advertimos que es un mal endémico que el pueblo no supera.

Cuántas cosas maravillosas, cuántas herramientas tecnológicas, cuántos patrones establecidos y aplicaciones encauzadas pueden sacar adelante la necesidad de las mejoras, los proyectos con visión de futuro. Los detalles que nos pueden hacer sentir orgullosos de nuestro pueblo y su futuro. Es tan solo una dedicación consciente, una libreta de ruta para los indoctos, una guía para los iletrados, porque está todo inventado, la sociedad civil tiene tantas aplicaciones y los estamentos públicos tantas conexiones que hay que ser sedicioso para negarlo, nefasto para dejarse ayudar de los veredictos que marcan las sendas. 

A este año que acaba nos sugiere una página en blanco, donde cualquier garabato de acción, ha sido una obra de arte del estamento y su capacidad. Quien gobierna para el pueblo, para sobrevivir al caos, para admitir los descalabros sociales y los parches de emergencia. Que triste, que todo se colapse por falta de visión y ejecución, de sensatez y maestría. Que se amontonen los inacabados, que se caduquen los presupuestos, que se limiten los proyectos por falta de capacidad y dedicación.

Y mientras en las plazas haya fiestas y la adormidera de la parranda sacie a los gritos de esperanza, seguiremos soñando e ilusionando para que llegue el cambio en el último vagón de la emergencia ¿Tocará la sensatez y el respiro? O seguiremos pagando la inoperancia y el hastío de tanta fiesta sin sentido, tantos errores sin soluciones, tanta desdicha sin reparos.

Yo al año nuevo le pido, un pueblo más valiente, para gritar con rebeldía las decadencias, para exigir con fuerza soluciones, para participar en los proyectos, para demandar soluciones a los problemas cotidianos. Para enorgullecernos de vivir en la exuberancia de su paz.

Pensemos en los jóvenes, en la oferta de trabajo, ocio y deporte, en los mayores y en la experiencia, en su senectud como triunfo no como castigo. En la cultura reveladora de la esencia del pueblo, más espacios de cultura activa y menos fiesta de turrones y voladores. Más respeto y coordinación con las inquietudes de los barrios, más interacción social y más línea directa con las soluciones y demandas.

Espero que este 2024 del siglo XXI sea el principio de una nueva revolución social para Valsequillo, sea el despertar de la conciencia y su efecto en lo social activo, no podemos obviar las causas, porque son muchos más los que quieren un pueblo mejor y más coherente. Más completo y menos rural. En esta era de la tecnología polarizada, ya estamos procesados y la esperanza sigue siendo un pasaporte inexacto pero constante que nos devuelve y certifica la ilusión de avanzar unidos.

FELI SANTANA

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