PRETENSIONES DE NEUTRALIDAD

LUISA DEL ROSARIO

Existe una tendencia, cada vez más extendida en los medios de comunicación, a creer que tras la constitución de un gobierno legitimado en las urnas este pierde su origen ideológico. Algo que pasaba más desapercibido cuando se alternaba en la Moncloa el bipartidismo. Al fin y al cabo, quien tenga edad y memoria podrá recordar que ni el PP derogó el divorcio ni el PSOE la ley mordaza. Eran los autodenominados partidos «de Estado», tan parecidos unos a otros que hasta la calle llegó la vieja consigna de «tanto monta, monta tanto».

Unidas Podemos

El Gobierno de coalición que por primera vez tiene España en democracia ha desarmado esta ficción. Quienes votan a Podemos esperan que siga siendo Podemos en el Gobierno, porque, precisamente, esa fue su intención a depositar el voto: que hiciera políticas ideológicamente marcadas como de izquierdas y bastante alejadas de las que haría el PSOE. Y quienes votaron al PSOE, después de que su propia militancia apartara del camino a los viejos barones, le demandan políticas de eso que llaman centro-izquierda.

Los votos de la ciudadanía permiten hoy gobernar a un Gobierno «social-comunista», lo mismo que en Andalucía o Madrid permiten un gobierno de «derechas» apoyado por la «ultraderecha» Pero si de estos se espera que privaticen hasta el aire al primero se le demanda una fuerte conciencia social.

Que los medios, haciendo de voceros de quienes permanecen en la sombra, reclamen a Podemos que deje de ser Podemos es perfectamente inútil. Es poco probable que algún votante de los morados vaya a dejar de serlo porque Pablo Iglesias le haga más difícil la vida al PSOE. Una amplia mayoría le vota precisamente para eso, y no para satisfacer las surrealistas pretensiones de neutralidad de nuestra reputada clase periodística.

LUISA DEL ROSARIO (Canarias7)

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