EL PERINQUÉ: ESTA CASA ES UNA RUINA

«Esta casa es una ruina» es una comedia de 1986. Un bodrio de esos que se hacen para lucir a los actores. El argumento va de una pareja que compra una mansión ‘ganga’ como nido de su amor, y cuando entran a vivir, no se sostiene ni el pomo de la puerta.
El actual alcalde de Valsequillo cerró el último Pleno con un mensaje: _»Colapso económico».
Frente a tal panorama la intervención del concejal de Asba Francisco Atta, y la de su inseparable política Fabiola Calderín (CC), fue la misma que usaría un panadero a las cinco de la mañana, amasar y amasar sin pensar, y la misma que usaría un asesino en una escena del crimen, limpiar todo rastro de sangre.
Nada nuevo más allá del discurso preparatorio para las próximas elecciones 2027. Un mitin, un sopor.
La realidad es que Valsequillo está fundido a negro.
Si fuera la economía doméstica de una familia Valsequillera tenemos que la Corporación depende en un 80% del dinero que le dé la suegra (subvenciones exteriores), pero además sólo han gastado el 36,5% de esa dotación. El Ahorro neto se sitúa en un negativo -3% y la inversión real en un 8,9% ¿Esto qué significa? Que el anterior gobierno no estaba muerto, estaba de parranda.
La suegra se cansa y reclama responsabilidad.
Mientras en 2016 se ejecutaba un 83,5% del dinero concedido, y eso se veía en la calle, en 2024 se pasó a 36,5%. Lo que supone un bajón de tensión de casi 50 puntos. Pero los sueldos llegaron al pico más alto.
La economía rompió el termómetro.
La nota simpática plenaria la puso la concejala Fabiola Calderín (CC). Ella, la edil menos votada con representación, 481 votos en 2023, se dio el lujo de restregar en la cara del actual alcalde Juan Carlos Hernández su escasez de apoyo en las urnas.
Un guineo que recuerda a los villancicos en Navidad.
Y fue más allá, fiel a su línea. Ninguneó a las empresas que justificó dejar sin cobrar porque, dijo, «parte de la labor de un buen político es negociar». Lo dijo así, sin despeinarse, ante el estupor del nuevo grupo de gobierno que lo entendió como sinónimo de «asfixia» para la pequeña red empresarial.
Se lo reprochó Iban Medina (Plataforma por Valsequillo-Tajinaste) quien le imploró:
-«Entenderá que les demos por lo menos una bolsita de aire».
Es un invierno lluvioso en Valsequillo y las facturas se multiplican como hongos de humedad.
El concejal del área de Servicios, Iban Medina, alegó un millón de euros en nuevos reclamos desde que tomó posesión hace un mes, y los líderes de Asba/CC, poco menos que le llamaron llorón.
_»Se hacen las víctimas»_ dijeron.
Y el estupor creció.
Y así fue un día en el Pleno.
Un continuo ir y venir dialéctico entre los ex dueños de la casa ruinosa y los albañiles que la reforman.
Spoiler: La casa volverá a ser una mansión.




