ALMOGAREN, CAMINANDO CON CONCIENCIA

Almogaren en los valores solidarios con los pueblos del mundo
Mirar a Palestina y actuar en conciencia no es un gesto simbólico, sino una responsabilidad sostenida. Alzar la voz frente a la injusticia implica compromiso, constancia y memoria. Iniciativas como la creación anual de un campamento saharaui y la referencia a la plaza de Tifaritti representan ese pulso del no olvidar, donde el bienestar de quienes han tenido más suerte se comparte con quienes más lo necesitan. La libertad se expresa sin armas, desde la paz y la dignidad, y son los actos coherentes los que dan valor real a los principios.
Curiosidades de una postura clara
La identidad del colectivo se ha construido desde una vigilancia ética permanente, respetando la libertad individual y colectiva incluso en contextos adversos. Desde sus primeras apariciones públicas se tomaron decisiones difíciles que no siempre fueron comprendidas. Episodios como la renuncia a grabar el programa Tenderete, ante la imposición de censura musical, marcaron una forma de estar: priorizar la coherencia frente a la visibilidad. Fueron tiempos convulsos, donde la presión externa convivía con el aprendizaje interno, y donde sostener una postura clara tuvo un coste, asumido conscientemente.
Pasajes con los ecos del ayer
En un mundo dominado por la gestión excesiva, la burocracia y la hiperconectividad digital, el tiempo se diluye entre información irrelevante y silencios impuestos. Esta saturación debilita la comunicación cercana y empobrece la construcción colectiva. Se pierden la conversación pausada, los objetivos compartidos y la fuerza del grupo como espacio de crecimiento común. Frente al auge del individualismo y de las genialidades vacías, se echa en falta el romanticismo práctico de otros tiempos: no como nostalgia, sino como referencia ética basada en logros compartidos y prosperidad común.
En este tránsito, permanecen la lectura reflexiva, el mensaje honesto y la defensa de una filosofía centrada en el servicio a la comunidad. La Asamblea Valsequillera se mantiene como altavoz político y espacio de coherencia, donde el tiempo no se entiende como urgencia, sino como aliado que revela los errores y valida los procesos bien labrados. Recuperar las líneas sagradas del Almogaren simboliza una libertad consciente, vinculada al respeto profundo por la vida.
Evolución y pureza
Evolucionar no siempre significa avanzar de forma visible. A veces es resistir sin ruido, sostener principios y aceptar contradicciones. La pureza no es dogma, sino coherencia cotidiana: renunciar a atajos, gestionar el desacuerdo y permanecer fieles a una ética colectiva en entornos poco favorables. El camino no está exento de cansancio ni de incertidumbre, pero persiste la convicción de que el servicio, aunque limitado, tiene sentido.
En el Colectivo Almogaren la evolución se mide en la dignidad de los actos y en la honestidad del intento. No siempre hay recompensa, pero queda la certeza de haber caminado con conciencia. Y, en ocasiones, eso es suficiente.
Feli Santana
