PODEMOS, DE CONTRINCANTE A ENEMIGO PÚBLICO

nicolas guerra aguiar«No ha sido, desde luego, juego limpio. El fácil recurso a las públicas denuncias no puede significar, en absoluto, la impunidad de los denunciantes tras los archivos de las mismas»

Tras su impactante y desestabilizador triunfo en las elecciones europeas (2014), Podemos ha sido acusado de casi todo. Desde financiación ilegal (inmensas fortunas recibió de Venezuela, Irán, Moscú, Pekín, La Pirenaica, Saigón…) hasta delitos fiscales contra la Seguridad Social pasando por organización criminal, fraudes electorales, cohecho, apropiación indebida, administración desleal, corrupción entre particulares, tráfico de influencias, asociación ilícita… (Hay sospechas sobre la filiación política de Judas Iscariote y el destino de las treinta piezas de plata.) Hoy, sin embargo, se ha convertido en denunciante.

podemos

No solo Podemos es psicoanalizable obcecación de quienes pregonan rigores éticos, purezas ideológicas y cantos a los amaneceres: lo son también sus líderes. Recordemos que los señores Errejón, Alegre e Iglesias fueron denunciados por trabajos hechos para algunos gobiernos americanos… años antes del nacimiento de Podemos.

Errejón, además, lo fue por no solicitar la compatibilidad de su beca de investigación. Al señor Ripa (Asturias) lo llevaron a tribunales: aceptó ayudas públicas para su tesis doctoral. A la señora Rosell le abrieron diligencias por hipotético «retraso malicioso en la Administración de la Justicia»…

Todas las denuncias –en torno a catorce- recibieron carpetazo. Entre ellas la relacionada con el «Informe PISA (Pablo Iglesias S.A.)» por «recabar fondos de forma irregular en Venezuela e Irán». En julio de 2016 el señor magistrado del caso hace suya la conclusión del ministerio fiscal, quien había solicitado el archivo de la acusación: PISA fue «un conjunto desordenado de reproducciones de noticias publicadas en la prensa».

Y en llegando a estas desestabilizadoras obsesiones de quienes buscaron desesperadamente la judicialización de Podemos y rojillos dirigentes, ¿qué es el Informe PISA? Se trata de un documento admitido por el Ministerio del Interior y redactado por algún desconocido departamento sin relación alguna con el Centro Nacional de Inteligencia. Obviamente, anónimo. Además, ajeno a la estructura general de la institución policial. En su portada se lee: «Secreto. INFORME P.I.S.A. Uso exclusivo policía». Los dos últimos apartados del Índice se refieren a «Entramado de financiación de Pablo Iglesias y Podemos» y «Delitos e infracciones en las que se han podido incurrir». Para el ministerio fiscal y el señor magistrado «Carece de cualquier membrete oficial que acredite tal carácter oficial». Sin embargo, fue redactado. La misma RTVE se hizo eco de la investigación sobre el Informe llevada a cabo por la correspondiente Comisión de Interior del Congreso. Esta indagó en torno a las denuncias por el hipotético uso político de la Policía durante la etapa del señor Fernández Díaz como ministro del Interior. La Comisión fue concluyente: su connivencia con dos altísimos cargos del Ministerio llevó a alguna sección policial a irregulares actos con la intención de frenar investigaciones sobre la supuesta corrupción del PP. Además, investigó a adversarios políticos como Podemos, PSOE, ERC… Ante tal comportamiento, el Congreso –septiembre 2017- reprobó al señor ministro.

Así pues, las fuerzas tradicionales y sectores sociales interesados en inmutabilidades y bipartidismos no perdonaron el éxito de Podemos en las europeas. Y tenían razón: la repipona precocidad del recién nacido con solo tres meses de vida en 2014 logra cinco escaños y casi un millón trescientos mil votos.podemos3

Los agüeros le habían pronosticado, como mucho, un eurodiputado. Fueron incapaces de asimilar la masiva presencia callejera del Movimiento 15 – M iniciado en 2011: reclama pacíficos y revolucionarios cambios en las estructuras políticas, económicas y sociales. (Así como la simbólica corneja presagia el futuro en el Poema de Mío Çid, los Indignados también auguraban transformaciones en España desde que denunciaron el secuestro de la democracia.)

Y así fue. Tanto Ciudadanos (apagó anteayer al Gobierno español en Cataluña) como Podemos hicieron saltar todas las alarmas en la biempensante sociedad española, acostumbrada por tradición histórica a la alternancia en el poder de conservadores y liberales. Ambos partidos se convirtieron en esperanzas para votantes decepcionados de los históricos monopolizadores del poder, PP y PSOE.

Sin embargo, el peligro estaba en Podemos. A fin de cuentas sus votantes –provenientes de sectores sociales comprometidos, ideológicamente activos en calles, convocatorias y manifestaciones- reclamaban incruentas rebeliones, urgentes cambios, anticipadas jubilaciones de la «clase» política, anquilosada ya en posicionamientos ajenos a la conciencia social. Paralelamente, la poderosa organización de la socialdemocracia retrocedía a pasos agigantados: ya no representaba a amplísimos sectores simpatizantes con ella en votaciones anteriores. Aquel PSOE temió por sus dominios: ¿quiénes votaron a Podemos?

Y el PP se echó manos a la cabeza. No solo los jóvenes (muchos de ellos expeperos) les habían arrebatado miles de votos. Es que, además, llegaban con ansias de sustituir a la vieja guardia, también agarrotada y afectada por la corrupción: su imperio, más corvo y menos fuerte como el báculo de Quevedo, ya no era el mismo.

podemos4No obstante, la ambición y el riguroso esquema ideológico del señor Rivera (Cs) podrían ser entrañables aliados contra el rojerío heredero del Frente Popular. Además, el PP contaba con la engrasadísima descomposición ética del Estado y el pánico de sectores sociales muy poderosos para quienes Podemos llegaba con lenguaje sedicioso «próximo a los marxistas–leninistas» y son «asesores áulicos del comunismo» (señor Hernando, portavoz del PP); «Tienen ustedes en su ADN el comunismo, y el comunismo es corrupción» (señor Garrido, PP)… Usaron –qué cosas- la misma palabra que tanto usó el franquismo para asesinar, encarcelar o perseguir a disidentes políticos opuestos a la dictadura.

Al paso de los años y de catorce denuncias en su contra ya archivadas, Podemos se revuelve y denuncia: el periodista señor Inda (ok.diario) acaso cometió delito de falso testimonio ante la Comisión de investigación en el Senado sobre financiación de los partidos políticos: había acusado a Podemos de financiación ilegal. Pero… se apoyó en el invalidado «Informe PISA».

No ha sido, desde luego, juego limpio. El fácil recurso a las públicas denuncias no puede significar, en absoluto, la impunidad de los denunciantes tras los archivos de las mismas. Además, Podemos no se ha sentado en el banquillo de los acusados. Otros sí van en camino.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                   NICOLÁS GUERRA AGUIAR

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