INTEGRIDAD, HONOR Y CUESTIÓN DE UNOS POCOS

En estos compases de labrar el destino a menudo saltan chispas, se liman aristas, se plantean estrategias, se busca consenso; una expresión netamente democrática para salva guardar los egos y las conductas ausentes de los objetivos. Gobernar un pueblo no es un juego de niños; es una responsabilidad compartida y netamente imparcial un compromiso sin perder el objetivo, ni las miras. Escuchar y plantear, valorar y ajustar lo mejor y más conveniente para el momento y en esa línea de actuación, el ejemplo ilustrado de referencia de Asamblea Valsequillera es modélica, un trabajo de equipo, con una línea ejemplar de actuación y medición.
Todo lo que se mueve en política tiene dos lecturas y solo las pueden interpretar con decencia aquellos cuya motivación no les pierde el norte, ni la ansiedad les pierde su integridad. Algunos deciden vivir de la política, -jugando a estrategias y a la manipulación del interés del poder-; otros, tener la oportunidad de demostrar la valía para los intereses del pueblo en general, con la honestidad como bandera, pero las batallas no se ganan en la pasión, se ganan en la madurez y la capacidad para no perder el objetivo, por mucho que cueste, por muy larga que sea la contienda. Recurrir a la asamblea para devolver siempre el gesto de apoyo y comprensión hacia labores a veces tan denostadas, es la comunicación correcta, de andar centrado en los valores y objetivos.

Orgulloso del trabajo de este equipo, que lejos de la infamia y el egocentrismo; mantiene la mirada clara; las negociaciones limpias, con el talante cercano y el respeto a los principios y valores. Las cosas llegan cuando tengan que llegar; el árbol que se cuida, se protege, se limpia de malezas, mantiene la tierra despejada de parásitos y se suman los abonos del crecimiento; no sueña con ser grande fuera de su esplendor, sueña con ser frondoso, el más hermoso del parque, con el brillo de ese esplendor cultivado. Porque sabe que al final, todos querrán reponer aliento en sus sombras y su brillantez.
Anoche, en la asamblea de un partido había aliento y madurez, había concilio y crítica, pero había diálogo constante, donde todos se sentían orientados con sus propios ecos de analizar la situación actual en política, ese estado de democracia parlamentaria y consecuente es la que quiero para mi pueblo; por mucho que duren las formas de hacer política de otros, -les llegará su otoño- mantener el mensaje constructivo y crítico, que ilusiona a los libertadores y orienta a la juventud como ejemplo del futuro mejor.
Valsequillo sigue evolucionando en su estadio político y en esta tesis darwiniana, solo sobrevivirán las mejores especies.
FELI SANTANA
