LA PARÁBOLA DEL MELÓN

alamo

La advertencia de Rufián cobra todavía más valor ante lo ocurrido en las elecciones andaluzas

A pesar de su estilo con un punto faltón y de cuales sean sus ideas, hay que reconocerle a Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, que tiene la habilidad de hablar para que se le entiende y facilidad para soltar frases lapidarias. Es más, se crece cuando lanza sus dardos contra el Gobierno de Pedro Sánchez o cuando reflexiona sobre los tremendos errores que están cometiendo las diversas izquierdas en este país y que van camino de facilitar una victoria del bloque conservador.

Ayer lo volvió a hacer y con uno de esos ejemplos que entiende cualquiera, si necesidad de un máster en Ciencias Políticas. Rufián se sacó de la manga la parábola del melón y le preguntó al Gobierno si sabía cuánto costaba uno en el mercado. Tras apuntar el precio, subrayó que la inflación va camino de ser la ola que arrastre a quienes gobiernan y también a quienes hicieron posible la investidura, para añadir que las soluciones hasta la fecha son meras tiritas ante una hemorragia.

La advertencia de Rufián cobra todavía más valor ante lo ocurrido en las elecciones andaluzas. Porque el aviso del portavoz de ERC va sobre la ceguera de unos ministros y de unos dirigentes políticos que han perdido la conexión con la calle, de manera que no recuerdan algo tan simple como que muchas veces el votante decide la papeleta con la mano en el bolsillo y cada vez menos en el corazón. ¿Es bueno o es malo? Pues según se mire. A fin de cuentas, el ejercicio de votar pasa por la designación de gestores del interés público, de manera que es razonable que el ciudadano se pregunte qué ha hecho este o aquel para resolver lo mío y qué puede hacer aquel otro. Llegados a ese punto del razonamiento, ¿qué están haciendo Presidencia del Gobierno y los ministerios con competencias en materia económica para resolver un asunto tan grave como la espiral inflacionista? Pues básicamente discutir en público sobre qué medidas, como sucede ahora que se anuncia un Consejo de Ministros monográfico sobre el asunto, en lugar de salir a la calle, preguntar a cuánto está el melón y luego sentarse el tiempo que sea preciso hasta que se pongan de acuerdo y aprueben un paquete de medidas con garantía de éxito. Y si no funcionan, se corrigen, al tiempo que se depuran responsabilidades políticas, porque nada eso lo estamos viendo tampoco.

Rufián, como se ve, va a lo práctico. Ya ni siquiera se centra en abrir el melón del soberanismo en una España plurinacional… ahora va a lo importante: las cosas de comer.

FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO (CANARIAS7)

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