EL PERINQUÉ: EL ALMENDRERO, SOBRESALIENTE CUM LAUDE

Al grito de… _¡¡¡Matajilorioooo!!!_ un vecino de Valsequillo atraía al visitante para que probara una deliciosa tosta a base de aceite de calidad, especias y chorizo isleño de Teror.
El pasado fin se semana la policía, los vecinos, los stands o casetas, los guisos, los bocadillos, los panes y quesos, los niños y sus juegos, los organizadores externos como el Pub Miguelito, los comercios aledaños, los técnicos del ayuntamiento, el grupo político y la oposición, los premios y premiados, los cabreros, los agricultores, los ganaderos…
Los visitantes.
Todos se vistieron con el mismo traje: La flor de un almendrero, convivencia, pueblo y tradición.
La quirúrgica organización, que nunca será a gusto de todos, dejó poco al azar.
Empezó por la conciencia de que un pueblo pequeño no está para grandes aglomeraciones. El servicio público de guaguas y la movilidad por toda la ruta: _La Barrera, Centro del Pueblo, Las Vegas y Tenteniguada_, un acierto de gestión.
Los espacios.
Organizar las casetas (o stands) a lo largo de la ruta, que de diario, ya se ha quedado pequeña, fue imaginativo y un trabajo de cirugía precisa del grupo de gobierno que no defraudó. El mejor termómetro es el comentario del visitante que viralizó la frase:
_Qué diferencia!
Bienestar y respeto rural.
Un mundo rural no debe identificarse con maltrato animal. El ganado de cabras fue trasladado desde el minuto uno por cabreros y colaboradores al festejo, y el día de la suelta en el pueblo, recorrió con armonía y buen trato las calles, con implicación de vecinos, técnicos y politicos, con un espacio habilitado holgado donde recibieron la visita y el respeto.
El mismo respeto para el ganado vacuno. Se le habilitó un espacio a sus necesidades, y se acordonó la zona para no ser molestados.
La Almendra de Plata.
La entrega del distintivo la Almendra de Plata fue el arranque de unas fiestas que ya los asistentes posicionaban en lo más alto. No en balde fueron premiados dos grandes de la cultura popular, Yeray Rodríguez y el grupo de teatro costumbrista Acoror, que defendió un pregón diferente y original.
El trabajo conjunto.
El éxito del Almendrero en Flor ha sido producto de un trabajo. Toque a toque, mano a mano.
Y la implicación de cada uno. Porque es mentira cuando se dice: _»Si yo no estoy no se nota»_.
Ya lo dijera María Ortiz (1977),
_»Un pueblo es abrir una ventana, y respirar»_
REYES BOLAÑOS






