FRANCISCO QUIERE UNA IGLESIA POBRE

banco vaticanoA poco de inaugurar su pontificado, el Papa Francisco dijo: ”Ah cómo me gustaría una iglesia pobre para los pobres”. Es evidente que si manifiesta ese deseo es porque la iglesia católica no lo es, ni lo ha sido nunca, desde la época del emperador romano (Iglesia Romana…) Constantino.

Ya se puede afirmar y demostrar que la iglesia católica romana es muy rica. Benedicto XVI en el 2011 dijo en Friburgo: “La iglesia tiene que despojarse de su riqueza terrenal”. Quien quera comprobar lo inmensamente rica que es la iglesia católica lo podrá averiguar por varios cauces. Uno de ellos y además rápido es, leyendo los libros Vía Crucis del periodista Gianluigi Nuzzi y Avaricia del también periodista Emiliano Fittipaldi. Esto libros contienen documentos secretos reservados de la COSEA, una comisión instituida por el papa en el 2013 para reformar las finanzas vaticanas, que fueron sustraídos por personas muy cercanas a la Santa Sede, uno de ellos el español monseñor Luis Ángel Vallejo Balda, y entregados a estos periodistas para su publicación. Por ejemplo, Fittipaldi explica cómo en 2010 la mayor parte del dinero que se recogió con el Óbolo de San Pedro, la institución que gestiona las obras de caridad del papa, fue destinado casi en su totalidad a tapar los números rojos de la curia, y no a los más necesitados. Recauda unos 60 millones de euros al año. Al final de cada ejercicio deberían quedar a cero, repartir todo, pero han llegado a juntar 400 millones que se invierten como si se tratase de fondos de una banca. Funciona desde hace siglos, pero ese dinero se dedica a los gastos de la jerarquía.

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En el 2011 la iglesia española envió para el Óbolo 496.000 euros. De los 53 millones que se recaudaron en 2012, 14 millones fueron para obras de caridad y 28 millones, el doble, para gastos de los príncipes de la iglesia, los cardenales curiales.

Aparecen también datos de la Fundación Bambin Gesu en Roma, nacida para recaudar fondos destinados a niños enfermos, que pagó 200.000 euros de los 422.000 euros que costaron las obras del piso del cardenal Tarsicio Bertone, en el palacio de San Carlos en Roma, y critica el periodista que mientras muchos cardenales y monseñores viven en pisos de lujo de 300 o 400 metros, el Papa Francisco vive en uno de 70 metros. Se descubre también en los documentos sustraídos que el Vaticano posee unos 5.000 pisos en Roma, valorados en 4.000 millones de euros; que el IOR (el Banco del Vaticano), según el balance del 2014 conserva lingotes de oro por valor de 33 millones de euros, depositados en la Reserva Federal y en cámaras acorazadas; que el IOR, que debería ser un banco con fines sociales y benéficos constituye un paraíso fiscal para blanquear dinero; que el Vaticano ha invertido en acciones de Exxon y de Dow Chemical, multinacionales que contaminan y envenenan; que la iglesia católica si tiene una mina de oro en la llamada fábrica de santos, ya que para hacer santo a una persona hay que pagar, que los cazadores de milagros son caros, son abogados y quieren mucho dinero. La canonización de la española Francisca Ana de los Dolores costó 482.000 euros; que en 2013, el fondo para obras misioneras que contaba con 139.000 euros entregó la miseria de 17.000 euros a las misiones, en todo el mundo; y ello es debido a que los gastos de la curia están fuera de control. Y yo me pregunto, ¿cómo va a ser cristiana esta institución si hace lo contrario de lo que predicó Cristo?

<<No podéis servir a Dios y al dinero >> (Mateo 6:24). <<¡Qué difícil es que los ricos entren en el Reino de Dios>> (Marcos 10:23). En Roma en 2015 Francisco comentó: <<¡Qué triste ver que hay sacerdotes y obispos apegados al dinero!>>,<<Desearía ver una iglesia pobre>>, dijo.

Es difícil, por no decir imposible, que él vea ese deseo realizado en vida, ni seguramente ninguno de los lectores de este artículo. Fittipaldi llega a decir que del estudio de los documentos sustraídos se desprende que por cada euro que llega al Santo Padre, apenas veinte céntimos terminan en proyectos concretos de ayuda a los pobres. A la vista de este informe escandaloso y demoledor sobre el uso que hace la iglesia católica con el dinero de los fieles, se podría concluir que si queremos que nuestro dinero llegue íntegramente a sus destinatarios, lo más fiable y seguro es dárselo a los pobres y necesitado directamente, sin intermediarios.

FRAN LUIS RODRÍGUEZ REDONDO

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