EL BARCO SIN MAR, PARTE VI: LA DESMEMORIA

«En los créditos finales de El informe Auschwitz, su director, el eslovaco Peter Bebjak, lanza sobre el espectador una elipsis de 77 años que encierra todo el abismo de la desmemoria.
La película acaba y, sobre el fundido en negro (…) se escucha una serie de audios que remiten de forma directa al presente.
Es algo más que un golpe de efecto final.
Es la deprimente evidencia de que cuando la historia niega o se desentiende del pasado, es que está dispuesta a repetirlo» (Fernández Santos E.- El País 2021).
Valsequillo puede ser mi pueblo.
Pero no siempre será mi casa.
Un lugar donde los vecinos se miran con recelo como espías, y el pan le debe su miga a la política, es un lugar inhóspito para morir. La vida en blanco y negro.
Lo saben los protagonistas de la Guerra Fría.
Valsequillo vive la frustración colectiva de una moción de censura truncada. El abandono de última hora de uno de los jugadores clave y líder del movimiento de la oposición, Víctor Navarro, PSOE/VLP, frustró el plan.
Esa frustración colectiva ha generado una resaca.
Y esa resaca un serial.
El capítulo más chocante es el olvido.
Se dijo, se comentó, se anunció entre boca y oído que se emitirían sendos «comunicados» por parte de los partidos de la oposición, (AV-Asamblea Valsequillera y Plataforma Vecinal por Valsequillo-Tajinaste) que nunca llegaron.
Se escuchó en la calle que por respeto esperarían que se explicara primero el socio de los socialistas, Valsequillo-Plural (VLP).
Pero perdieron el habla.
Y ahí siguen, mudos.
El segundo capítulo del serial es una llamativa confrontación entre informantes. La gallera.
Uno de los púgiles es un periódico y es lo que lo convierte en un fenómeno extraño.
No sería un método informativo incluido en la escuela Estilo – El País. Quizá a partir de ahora sí…
No me sitúo de ninguna parte pero sí de parte del sentido común. Que en Valsequillo, hoy por hoy, es el menos común de los sentidos.
(Si será un Netflix por temporadas sugiero más gastos en promos. Para no perder el hilo…)
El tercer capítulo son los muertos. No dejo de escuchar la canción del verano que dice: «No estaba muerto. Estaba negociando».
Los llaman los muertos políticos.
Esos que dice el ‘populus’ nunca van a resurgir a la vida política con el mismo brío. Pero sí volverán.
Para que la historia se repita sólo es necesario juntar en el mismo escenario el ‘olvido’ del pueblo y el ‘convite’ del político.
Lo cantó Silvio Rodríguez (Cuba 1946) en una de sus obras maestras: El Necio.
Una melodía que resume el último capítulo y más trascendente de la historia política de Valsequillo:
La Desmemoria del Pueblo.
Un pueblo que olvida está condenado a repetir su historia y,
Valsequillo es el perfecto Día de la Marmota…..
«El Necio»
Para no hacer de mi icono pedazos
Para salvarme entre únicos e impares
Para cederme un lugar en su Parnaso
Para darme un rinconcito en sus altares
Me vienen a convidar a arrepentirme
Me vienen a convidar a que no pierda
Me vienen a convidar a indefinirme
Me vienen a convidar a tanta mierda
Yo no sé lo que es el destino
Caminando fui lo que fui
Allá Dios, que será divino
Yo me muero como viví
Yo me muero como viví
Me vinieron a convidar a tanta mierda….
Valsequillo nunca duerme.
Ver el Capítulo IV de la Saga: El barco sin mar
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REYES BOLAÑOS



