ORGANIZACIÓN, PLANIFICACIÓN Y RESULTADOS

Gobernar Valsequillo en el estado actual no es una perita en dulce
Juan Carlos Hernández Atta, el nuevo alcalde del ayuntamiento valsequillero lo tiene claro y ya lo planteó en la toma de posesión indicando que la línea a seguir del nuevo equipo de gobierno tendrá como eje central el rigor administrativo a la hora de gestionar todos los procedimientos que se pongan en marcha e implementarle una gran dosis de transparencia, para que luego no se hagan lecturas sesgadas o manipulaciones partidistas de la gestión. Hasta ahora ha primado el oscurantismo y ocultamiento de información y ya es hora de superar dichas formas.
Para que el nuevo grupo de gobierno empiece a caminar es necesario saber en qué punto se encuentra la administración local para tener un conocimiento exacto de los problemas y los pufos que pueda haber dejado el gobierno saliente. Para ello uno de los puntos de trabajo esenciales es hacer una auditoría económica en profundidad y analizar la situación en que se encuentran cada una de las áreas.
Con este barrido previo y la información que resulte del mismo tendrían una composición de lugar real de la situación económica real del Ayuntamiento de Valsequillo y a partir de ahí establecer todas las medidas correctoras para poder caminar sin sobresaltos, reemplazando la improvisación asentada hasta el momento por una gestión más profesional y planificada.
Como producto de este trabajo serio y organizado se pretende conseguir unos objetivos claros: unos resultados adecuados a la realidad en la que se encuentra el ayuntamiento y restaurar la confianza en la gestión pública, que ha quedado muy dañada por la ineficacia del gobierno saliente.
Para Juan Carlos Hernández Atta, es necesario partir de un estudio profundo del estado actual del ayuntamiento para luego enfocar retos de gran enjundia como sería intentar salvar los seis millones de euros para inversiones, que están al límite para su devolución y su pérdida supondría un gran varapalo para la economía local porque supondría paralizar o no ejecutar proyectos que redundarían en beneficio de todos los valsequilleros y valsequilleras.
