PEDRO PEÑATE EN EL DAKAR 2021 (2)

Capítulo 2: Logbook de Pedro Peñate en el Dakar 2021

Tras dos días confinados a la espera de los resultados de los nuevos test PCR practicados por la organización del Dakar, llegaba el momento de los preparativos en el parque cerrado, de cara a poder afrontar con las mejores garantías el debut en la etapa prólogo del sábado 2 de enero en Jeddah

El pasado jueves 31 de diciembre despedía el 2020 con la buena noticia de haber dado negativo en el test PCR, lo que me habilitaba para poder poner fin a mis 48 horas de confinamiento en el hotel y poder comenzar con mi labor en esta nueva e ilusionante edición en el Dakar en Arabia Saudí, de la mano de FN Speed Team.

El viernes 1 de enero arrancaba mi nuevo año en las instalaciones del parque cerrado del Dakar, al que poco a poco se iban incorporando los miembros de los diferentes equipos participantes, donde tuve la oportunidad de reencontrarme con viejos compañeros de viaje en la carrera, tras recibir las oportunas acreditaciones por parte de la organización para comenzar una jornada de lo más entretenida.

En esta primera toma de contacto con mi futuro objetivo de poder competir la temporada que viene en la categoría de buggies, he podido comprobar de primera mano que las sensaciones del piloto son muy parecidas a las que he podido tener en mis seis participaciones anteriores en la de motos, debido fundamentalmente a que las cargas de peso y las inercias son muy similares. El principal salto que se produce entre una modalidad a otra, es que se pasa de un vehículo de 2 ruedas a otro de 4.

La zona de trabajo que nos hemos encontrado en este parque cerrado en Jeddah es muy amplio y cómodo para trabajar, aunque en ocasiones las condiciones climáticas endurecen el trabajo, como por ejemplo sucedió la pasada noche en la que llovió 000000muchísimo.

Paseando por el paddock me he encontrado con la zona habilitada para los pilotos de la categoría “Original Motul”, en la que tan solo acuden a competir con sus motos y una pequeña caja que les transporta hasta el destino la organización de la carrera, junto con su caseta. Es una categoría muy bonita, pero que a la vez es muy sufrida, porque están muy penalizados por todo el tema de seguridad y por la falta de tiempo para descansar, ya que ellos mismos son además de pilotos, su propio mecánico y su propio psicólogo, teniendo que desarrollar por sí solos todo el trabajo.

Es una categoría en la que no compiten muchos pilotos por su complejidad y por lo sufrida que es en una carrera tan dura y complicada como esta, ya que una cosa es correr el Dakar con un mínimo de condiciones y otra muy diferente hacerlo completamente solo y sin ningún tipo de apoyo externo.

Especialmente importante es el tema de los food trucks, que en esta nueva edición del Dakar se han sometido a unos estrictos protocolos de seguridad, estando perfectamente señaladas las zonas en las que puedes pararte a comer. Me he quedado sorprendido de la gran capacidad de organización, ya que lo tienen todo absolutamente previsto y controlado para garantizar la seguridad de todos los participantes en la carrera.

Este año por la pandemia de la COVID-19, se han admitido un 25% menos de pilotos con respecto a la temporada anterior. Además a pesar de estar en una burbuja bastante fiable por los estrictos controles sanitarios a los que se nos ha sometido a todos los participantes, tenemos la obligación y el compromiso de tener que comunicar a los responsables de nuestro equipo cualquier síntoma relacionado con la enfermedad, que automáticamente pondrían en funcionamiento los protocolos de seguridad establecidos por la organización de carrera y que nos obligarían a salir automáticamente de la burbuja para evitar riesgos innecesarios.

Este año se obliga a todos los pilotos del Dakar a participar con unos petos protectores de la marca Helite que nosotros en Valsebike distribuimos en Canarias y que actúan a modo de airbags individuales brindando una protección óptima en caso de caída o accidente, ofreciendo una óptima protección en las zonas vitales y el cuello, gracias a su sistema de detección ultrarrápida, siendo además muy fáciles de usar por parte del usuario.

Todos los vehículos deben al final de la jornada someterse a las verificaciones por parte de la dirección de carrera tras una intensa jornada de trabajo por parte de los mecánicos, para asegurarse que todo está en regla en cada uno de los vehículos que tomarán parte en la carrera a partir del prólogo del sábado 2 de enero.

Cada piloto lleva en su moto un “Roadbook” que es un instrumento fundamental para poder navegar en una carrera como esta. El piloto durante la travesía debe ir manipulándolo con su dedo pulgar izquierdo, con un mando que le permite moverlo para delante o para atrás, de modo que tiene acceso a la información de lo que se va encontrando en el camino, al tiempo que a la derecha de la pantalla se reflejan los kilómetros, pudiendo contrastar en todo momento la información de los cuentakilómetros con las figuras que se encuentran en las viñetas, para conocer con exactitud el punto del recorrido en el que se encuentra en cada momento de la carrera.

Los protocolos de seguridad de la organización no permiten acercarse al podium más que a los pilotos que se presentan oficialmente antes de correr en la etapa prólogo de este sábado 2 de enero y que será la que marque el orden de salida en la primera etapa del Dakar que se disputará este domingo 4 de enero entre Jeddah y Bisha y que arrancará a las 4:00 am.

Será una etapa en la que tendremos un enlace A de 311 km, seguidos de una especial de 227 km, para terminar posteriormente con un enlace B de 35 km. Toda la especial es fuera de pista con un 49% de tierra, un 48% de arena y un 3% restante de piedras.

(VALSEBIKE)

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