POESÍA

CENIZAS EN LA NADA

Hace tiempo  no soy el que fui…

he dejado las drogas y el tabaco,

y las mujeres me han dejado a mí,

que dura es la salud  y el celibato.

 Joaquín Sabina 

Somos testigos y es así,

de la de historias 

que dejamos 

 en el camino,

en este, nuestro incompresible

pero  tenaz destino.

Claro, como siempre 

 nos toca resistir.

Y ahora somos 

lo que somos

 después de tantas 

 experiencias.

Con un baúl lleno de cromos

y como no, de paz

y de paciencia.

Y cuando recordamos    

ese ayer llega ella, nuestra íntima   

enemiga, la nostalgia,

que aunque le abras

 la puerta sin querer,

pronto desearás 

salir de sus estancias.

Gracias al benevolente

árbol de la vida,

el que nos donó la senda,

la singladura…

el amanecer florido,

 la ida…

El sentir, el vivir, los amores

esos infinitos «sabores» 

con la cordura de los «locos»

 y con nuestra particular  locura.

 Mantenemos nuestro espíritu como

 el del vino,

que cuantos más años

más sabroso

hemos gozado, rezado 

reído, llorado,

siempre en…

la cuerda floja 

del destino,

porque somos ese

 añejo tesoro

 fuertes, como…

 esas barricas 

 en reposo.

Sí, ese fuego 

esa ceniza,

porque fuimos

hoguera y llamaradas

tanto, que devorábamos 

el horizonte.

 Hoy somos

 calma en el monte

 y seremos sí…

 esas cenizas 

 en la nada…

Pedro Manrique.

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