EN FIN….SOÑADA DEMOCRACIA

Hoy tu perinqué (¡Hasta la próxima! de Reyes Bolaños), muy bueno como siempre, me llevó a una reflexión larga por la que me disculpo de ante mano.
El buen ejercicio de una democracia tiene que tener equilibrio, separación de poderes y unas reglas que se respeten. Eso es lo básico. El problema es que en España ese equilibrio hace tiempo que se fue pa’l carajo. Y no de ahora, no. Viene casi desde aquella “Transición ejemplar” que nos vendieron como si hubiera sido un cuento Disney, cuando en realidad fue más maquillaje que ruptura de verdad con el franquismo.
Pa’ empezar, aquí hubo una amnistía que, curiosamente, dejo tranquilitos a los fascistas. Los mismos que se acostaron siendo franquistas amanecieron al día siguiente con chaqueta nueva, olor a colonia democrática y diciendo que ahora eran de toda la vida defensores de la libertad. Vamos, un milagro político digno de Lourdes.
Después, con el tiempo, fueron saliendo entrevistas y documentos que desmontaban bastante el relato oficial. Ahí está la famosa entrevista fuera de micrófono de Suárez dejando caer cómo se manejó todo para evitar que la opción republicana llegara realmente a votarse en igualdad de condiciones. Porque claro, la democracia sí… pero sin pasarse tampoco, no fuera la gente a decidir demasiado.
Y luego tenemos al campechano. El rey Juan Carlos, ese señor que durante décadas nos vendieron como salvador de la democracia mientras iban apareciendo documentos, grabaciones y escándalos de trapicheos con gobiernos extranjeros, comisiones y movimientos bastante turbios para mantenerse bien agarrado al sillón y garantizar ciertos intereses. Pero oye, que había que callarse porque “nos trajo la democracia”. Como si la democracia fuera un regalo de un rey y no un derecho de la gente.
Y así podríamos seguir horas.
Pero vamos a algo más reciente y gravísimo: el Consejo General del Poder Judicial. El órgano de gobierno de los jueces en España estuvo secuestrado políticamente más de cinco años. Cinco años, seis meses y veintiún días sin renovarse. El mandato terminó oficialmente el 4 de diciembre de 2018 y el PP bloqueó la renovación hasta junio de 2024 porque los números ya no le daban para seguir controlando el asunto como antes.
Según la Ley Orgánica del Poder Judicial, el mandato dura cinco años. Pues estuvieron más tiempo en funciones que en el mandato legal original. Un disparate democrático de dimensiones industriales. Y lo peor no es solo que pasara. Lo peor es que gran parte de la población ni se enteró realmente de la gravedad del asunto, porque entre el ruido mediático, las guerras culturales y el circo diario, aquí la peña acaba discutiendo más por un tuit que por el secuestro institucional de un poder del Estado.
Y mientras tanto, la derecha y la extrema derecha ,PP y VOX, que ya casi parecen pack promocional, siguen alimentando una polarización brutal donde todo se convierte en enemigos, bandos y odio constante. Y así el cóctel queda completito: sociedad enfrentada, derechos que retroceden poquito a poco, servicios públicos privatizados, sanidad reventada, educación deteriorándose y un discurso cada vez más agresivo donde se normalizan cosas que hace unos años hubieran escandalizado a cualquiera.
Pero nada, después te salen diciendo que vivimos en “una de las democracias más plenas del mundo”. Claro que sí, señores/señoras. Democracia premium. Edición limitada. Están bonitos
En fin… soñada democracia.
MIGUEL MONZÓN

