MEMORIA DE LAS TRADICIONES

El Rincón de Tenteniguada es uno de esos lugares de Gran Canaria que te enamoras con tan solo una visita. Hoy celebraba sus fiestas tradicionales, auspiciadas por la gran labor de la Asociación Juvenil La Parada del Rincón, un grupo de amigos, que aman su pueblo y comparten su creatividad y tradiciones.
Llevamos varios años acudiendo a esta cita simpática de mayo, donde aún quedan las nubes descolgadas que adornan los riscos impresionantes de Tenteniguada y que transforman un paisaje a favor de las labores de la tierra entrañable y recordada.
Una de las principales migraciones del campo hacia las zafras tomateras del sur en los años sesenta y setenta, fueron vecinos de Valsequillo, los que abandonaban lo rural para buscar una vida más digna y mejorar las condiciones extremas del campo en aquellas épocas difíciles. No imposibles.

Muchos se reubicaron en Vecindario y Maspalomas, pero nunca olvidaron su casita de Tenteniguada, a la sombra del Roque Grande y del Pino. O del Roque Redondo o Jincado. Debajo de la Vela entre el barranco la Coruña o la imponente altura del Saucillo. Todos los que bajaron al sur desde este rincón de la isla, vuelven viejos o su descendencia y la mayoría hijos o nietos los que recuperan la cuevita, el terrenito-chapa o terraza- y vuelven a labrar con limpieza de malezas y arreglos de tejados las chozas de sus antepasados. El lujo de vivir al zoco de la cumbre, con la gran depresión de Valsequillo en sus vegas y llanuras, les hacen felices.

Aprovechando la charla, el tiempo y el entusiasmo, generan nuevas actividades culturales que son un bien social en alza, recuperar la historia de sus tradiciones en un parque temático, sembrado por sus principales calles, que exterioriza un sentimiento que perdura en la memoria. Hoy los vecinos del Rincón de Tenteniguada estaban pletóricos, llenos de la acción de gracia de los mejores actores del pasado. Y el sentimiento de gratitud lo compartían con todos los allegados a este rincón de altura, donde por caprichos del alisio, rociaban con el chirimiri o calabobos, una niebla entrañable, que jugaba al escondite con los roques y monumentos naturales de este lugar.
Fue un día grande para el rincón de Tenteniguada, que una vez más sacó su esencia, compartió su tiempo, creatividad y riqueza a todos los que pillaba de paso desprevenidos o caminantes. Un espectáculo agradecido por el recuerdo y la memoria cultural de los ancestros del pueblo.
Salto del pastor, trilla, ganado, artesanía popular, calados, hilanderas, esencias de culto popular, los curas, la benemérita antigua, las monjas, los arrieros, y tantos personajes entrañables del pasado que argumentaban esa enorme representación anual para dar vida a un pasado que padece la soledad del olvido y que ellos quieren recordar con el honor de la terapia y el papel de actores.
Música folklórica, desfile de vestimentas, premios a las labores de los que luchan para que no desaparezcan las cosas. Cuánto entusiasmo disfrazado de verdad, hoy me traje de nuevo la esperanza del pueblo canario, que sabe defender la cultura de su olvido por la esencia de sus pasiones de ayer.

El Rincón de Tenteniguada aspira a premio canarias de las tradiciones. Por el respeto y el anhelo con el que divulga viejas profesiones que quedaron aparcadas con la invasión del turismo de masas.
Valsequillo una vez más volvió a exhibir lo que mejor comparte, el orgullo de sus fiestas. Esta vez fueron las tradiciones, con nota alta de continuidad. Felicidades a todos los amigos de la Parada del Rincón por el derroche de creatividad e imaginación. Anotaremos mediados de mayo como cita ineludible.
FELI SANTANA
